Un día después de inaugurar el Mundial de Fútbol, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió en su despacho del Palacio Nacional a Ben Horowitz, cofundador del fondo de capital de riesgo Andreessen Horowitz (a16z), una de las firmas estadounidenses con mayor palanca financiera en el mundo tecnológico, con inversiones rentables en empresas como OpenAI, Pinterest o Airbnb. Aunque los detalles de la reunión no han trascendido, la escena ilustra el mensaje que la mandataria intenta enviar a los capitales privados: sus puertas están abiertas para hablar de nuevos negocios.En un momento de crecimiento débil, la mandataria busca dar un giro a su estrategia. Mientras que su antecesor político, Andrés Manuel López Obrador, mantuvo un diálogo selectivo con el sector privado y se mostró mayor cercanía con las empresas familiares, por encima de con los directores ejecutivos globales, Sheinbaum y su equipo han adoptado un tono más abierto hacia el mercado. Esto incluye que la Secretaría de Economía ha retomado una política de comunicación continua con empresas extranjeras, desde grandes tecnológicas estadounidenses hasta automotrices japonesas, según personas involucradas en los encuentros. También con el principal representante económico español, el vicepresidente primero del Gobierno y ministro, Carlos Cuerpo, con quien Sheinbaum tuvo una reunión a principios de mes en su primera visita oficial. En una muestra de este viraje —que si bien no es ideológico, sí está enfocado en el presupuesto— el Gobierno ha anunciado la constitución de 37 empresas mixtas para añadir unos 7.411 megavatios al sistema eléctrico. En un distanciamiento de la política energética impulsada por López Obrador, que concentró las actividades en las empresas estatales, estos proyectos se suman a otra lista de joint ventures destinadas a elevar la producción petrolera de Pemex. Así, aunque el Gobierno no ha cambiado su visión de cómo hacer política, el giro se presenta en un entorno de inversiones limitadas. El sector privado interpreta como una señal positiva esta mayor disposición de la presidenta y su gabinete a interactuar con inversionistas, acompañada por el nombramiento de perfiles técnicos —a menudo más jóvenes— en cargos clave como la Cancillería o la Embajada mexicana en Estados Unidos. No obstante, tras un sexenio de enfriamiento, persiste la preocupación de que el clima de negocios dependa en gran medida de la voluntad del Gobierno en turno, mientras que las inversiones se plantean con horizontes de largo plazo.“Hay otro tono y eso es muy positivo. Al sector empresarial le da confort que están siendo escuchados y que se están tomando en cuenta sus opiniones”, dice en entrevista con EL PAÍS Salomón Amkie, director de Banca Corporativa de Citi en México. Tras su escisión de Banamex, la institución se ha concentrado en la banca de segundo piso, siguiendo un movimiento del corporativo global. Desde esta posición, Citi mantiene un punto de vista alineado con las necesidades de los grandes empresarios, incluidos sus clientes en manufactura, exportaciones y servicios, así como el propio Gobierno, para quien ha estructurado una variedad de operaciones.En Palacio Nacional, recibimos a Ben Horowitz, cofundador y socio general de la firma financiera Andreessen Horowitz. Coincidimos en que México es ejemplo de confianza y certeza económica. pic.twitter.com/CAoZq76ctk— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) June 12, 2026
Un cambio de tono en Palacio Nacional busca atraer inversiones a México
Las reuniones con inversionistas, la apuesta por empresas mixtas y la reducción de la burocracia marcan una nueva etapa en la gestión de Sheinbaum, que busca afianzar un estilo propio de negociación frente al obradorismo
Sheinbaum recibió a Horowitz (a16z, OpenAI/Airbnb investor) reabriendo canal con VC global. Para IT managers: México retiene ventaja USMCA nearshoring vs Asia pero presión fiscal + tensión comercial frenan CAPEX; inversión de largo plazo requiere credibilidad institucional.







