El temido inversor bajista Andrew Left (55 años, Detroit) hizo todo lo posible por irritar a la jueza durante el proceso que concluyó el 1 de junio. Ella le mandó callar dos veces e hizo quitar algunas de sus palabras del acta. Left, además, llegó tarde el día del veredicto. Al final, pudo escuchar cómo el jurado le declaraba culpable por manipular el mercado operando en secreto contra sus propios informes. El circo le salió mal. La derrota fue tan dolorosa para Left, bautizado como el Cazarrecompensas de Wall Street, como para el gremio de inversores en corto, sobre quienes recae una severa advertencia. La condena puede alcanzar los 25 años de cárcel, y Left ya ha avanzado que recurrirá. No se ve como un tramposo, sino como un mártir. “Así que ahora una opinión veraz que acaba ganando dinero es ilegal. ¿Esto es América?”, escribió en X.Llamarlo inversor se queda corto. Left tiene también algo de periodista, de agitador y hasta de performer. Se dedica –se dedicaba– a investigar empresas. Cuando descubría que alguna estaba sobrevalorada o tenía algo fraudulento publicaba un informe sobre ello, y señalaba un precio al que esperaba que la acción cayera. Lo hacía a través de un blog llamado Citron Research. Para llegar a sus conclusiones se basaba en análisis propios y una red de confidentes. Según un análisis de Wall Street Journal sobre 111 de sus informes, las acciones que señalaba caían de media un 42% en el año siguiente. Es decir: acertaba.Invertir en contra de una empresa a la que se ha investigado es legal. El problema es que Left anunciaba un precio al que, decía, caería la acción, y cerraba su posición a los pocos minutos, mucho antes de llegar a esa cifra. A eso se sumaba el agravante de que coordinaba esas jugadas con hedge funds, que sabían de antemano lo que iba a hacer Left y le pagaban una parte de sus beneficios. El caso, más allá de Left, deja una gran pregunta: qué operaciones está obligado a comunicar un inversor y cuánto tiempo debe conservar una posición tras hacer pública su opinión.Está casado y tiene cuatro hijos. Hasta donde se sabe vive en Boca Raton (Florida). Durante su periodo de mayor bonanza estuvo afincado en Beverly Hills, en Los Ángeles. Ha ganado millones con sus operaciones. Los perfiles periodísticos le describen como alguien carismático y no especialmente complaciente. Cuando le conviene concibe su oficio como una cruzada moral; cuando no, admite que simplemente es una forma de ganar dinero. Después de hundir una empresa en Bolsa, lo resumió así ante el New York Times: “Mira, algunos saben más de esto que yo. Pero yo sé cómo expresarlo en tuits de mierda.”Su estilo escandaloso no tiene nada que ver con el chico serio y religioso que nació en un barrio a las afueras de Detroit, en una familia judia de clase media baja. De niño se mudó a Coral Springs, en Florida. Presidía el grupo juvenil judío del instituto, formaba parte del equipo de debate y de mayor quería ser rabino. Nada hacía presagiar que con veintipocos años entraría a trabajar en un negocio que se dedicaba a hacer llamadas en frío para colocar inversiones cuestionables. Left dejó la empresa tras nueve meses. Dio tiempo para que le incluyeran en la sanción que le cayó a la firma, que obligó a Left a ir a un curso de ética.Volverse el enemigoLa experiencia en aquel negocio turbio le sirvió para entrar a la venta en corto a los 24 años. Le dio la vuelta al truco: en lugar de inflar para vender caro, apostaba a la caída de las acciones que otros habían hinchado. En 2001 fundó la web StockLemon.com. En 2007 la rebautizó como Citron Research. Su obra maestra como vendedor en corto llegó en 2015. Left sacó un informe contra la farmacéutica canadiense Valeant, a la que bautizó como el Enron farmacéutico, en referencia a uno de los mayores escándalos contables de la historia. La acción se desplomó hasta un 39% en una sola jornada y, en cinco meses, había perdido el 90% de su valor desde máximos. El consejero delegado, Michael Pearson, dimitió.Antes de eso, en 2012, apostó contra Evergrande, el coloso inmobiliario chino, y lo acusó de ser insolvente y de presentar cuentas fraudulentas. Tenía razón. El problema es que la tuvo con una década de adelanto. En 2016 fue condenado por mala conducta y se le prohibió operar durante cinco años, más una multa. Cuando en 2021 Evergrande se hundió, Left respondió con amargura: “No me siento reivindicado, porque sigo prohibido”.El caso de GameStop, en 2021, fue un punto de inflexión en su carrera. La cadena de videojuegos estaba en horas bajas. Muchos inversores estaban cortos contra ella, incluido Left. Pero una multitud de usuarios coordinados en Reddit compró masivamente acciones de la empresa para castigar a los grandes fondos que estaban contra ellas. Left salió públicamente a decir que GameStop era un disparate. La comunidad de Reddit respondió con una campaña de acoso personal feroz. Diez días después, Left grabó un vídeo y anunció que Citron dejaba de publicar informes de venta en corto, después de 20 años. “Cuando empezamos Citron, era para estar contra el establishment, pero ahora nos hemos convertido en el establishment“.En julio de 2024, la fiscalía y la SEC fueron a por él a la vez. El Departamento de Justicia lo acusó de orquestar un esquema de fraude bursátil; la SEC lo demandó por defraudar a sus propios seguidores. Left se entregó en Los Ángeles, se declaró no culpable y salió bajo fianza, con el pasaporte retirado y los movimientos limitados a California y Florida. El juicio se celebró casi dos años después, y duró tres semanas. Le declararon culpable.Puede que Left sea el último de un oficio que ya estaba en horas bajas. La venta en corto, pese a su mala fama, cumple una función necesaria: es la que destapa cuentas infladas y empresas que prometen más de lo que cumplen. Si equivocarse al calcular dónde el precio de venta se paga con la cárcel, muchos analistas honestos preferirán callar. El problema es que, para defender esa causa, Left era el peor mártir imaginable.
Andrew Left, el último cazador de fraudes de Wall Street
El hombre que durante décadas hundió empresas a golpe de informes y tuits es condenado por engañar a sus seguidores








