La alarma se activó a la una y 34 minutos del 6 de mayo. En ese momento, dos encapuchados irrumpieron en la tienda, se llevaron dos vitrinas muy concretas y escaparon a toda velocidad. La policía estaba ahí a la una y 38 minutos, pero el golpe había sido muy rápido. En apenas unos segundos, los delincuentes se llevaron objetos por valor de entre 20.000 y 30.000 euros. Lo que cargaron en la bolsa no eran joyas, ni relojes, ni piezas de arte. Eran cartas Pokémon.Este robo insólito sucedió en Alcalá de Henares (Madrid). Los dueños de la tienda Tsuki Center aún siguen digiriendo el susto y el disgusto. “Solo llevábamos abiertos dos semanas y fue muy desagradable. Se te queda una sensación de inseguridad...”, resume al teléfono Melanie Toledo. Se trata de un robo nunca visto en España, pero que sí es muy habitual en tiendas de Estados Unidos, Australia y Japón. En las imágenes de videovigilancia se observa cómo los delincuentes entran por la puerta de emergencia, que tiene una rampa para personas con movilidad reducida, y queman con un soplete el manillar. Con un taladro quitan el bombín y así acceden al local. Se llevan dos vitrinas muy concretas y algo de efectivo de la caja. Pokémon, creado por Tajiri Satoshi en 1996, ha pasado de ser unos simples dibujos y cartas con monstruos a los que hay que atrapar, a convertirse en todo un imperio. Algunas de las cartas que se llevaron tienen un precio estimado de más de mil euros. Son lo que se conoce en el mercado como cartas gradeadas. Se trata de piezas que se envían a empresas especializadas en tasar este tipo de objetos y que las devuelven selladas en cápsulas de plástico y etiquetadas. Dependiendo del tipo de carta, de su estado y de otros elementos, alcanzan un nivel u otro y también un precio u otro. Es una especie de sello de calidad por el que solo pasan cartas especiales por ser una edición limitada o por su estado excepcional. “Sabían a lo que iban y fueron directos”, apunta Toledo. La empresaria señala que, curiosamente, se salvó la carta de Pikachu Van Gogh, realizada con motivo de una colaboración especial con el museo del pintor neerlandés.El mercado de las cartas Pokémon es equiparable al de las piezas de arte más exclusivas. El pasado febrero, el youtuber estadounidense Logan Paul subastó una exclusiva carta de Pikachu con la gradación más alta por 16,5 millones de dólares (14,1 millones de euros). Se trataba de una de las 39 piezas que se entregaron a los ganadores de un concurso de ilustración de Pokémon en 1998 y que está hecha por su creadora original, Atsuko Nishida.Un artículo de Forbes publicado el 4 de junio destaca que “el mercado de las cartas coleccionables alcanzó aproximadamente los 21.400 millones de dólares en 2024″. ¿Por qué? Muchos de los nuevos millonarios pertenecientes a la generación milenial y posteriores crecieron coleccionando estas cartas y ahora se han convertido para ellos en un activo financiero. El artículo describe cómo los coleccionistas guardan estas preciadas cartas en cámaras acorazadas.Tets Kimura, profesor adjunto de Artes Creativas en la Universidad de Flinders, en Australia, analiza en un artículo de The Conversation otro de los motivos del auge de estas piezas: la pandemia de la covid-19. “Al verse obligadas a pasar más tiempo en casa, muchas personas recuperaron sus antiguas colecciones, descubrieron que algunas de sus cartas de infancia valían mucho dinero y empezaron a comprarlas, venderlas e intercambiarlas. Como consecuencia, ha resurgido el interés por las cartas más raras y valiosas”, escribe este experto en cultura japonesa.Este auge en interés y en valor no ha pasado desapercibido para los criminales, que saben que existe un mercado negro para estas piezas, igual que para el arte o los relojes de lujo. Los medios estadounidenses, australianos y japoneses reflejan periódicamente los asaltos a tiendas especializadas en cartas Pokémon. En apenas unos segundos, los delincuentes se hacen con grandes botines con productos que, además, son fáciles de transportar. El pasado febrero, por ejemplo, una banda entró en una tienda de California a través de un butrón y se llevó cartas por valor de más de 100.000 dólares (86.000 euros).“Sabemos que en España un robo así puede sorprender o incluso no parecer gran cosa. Por suerte, los policías que nos atendieron quisieron entender por qué se habían llevado esas vitrinas y por qué eran tan caras”, subraya Melanie Toledo. La policía trabaja en la investigación de este robo con todas las hipótesis abiertas, incluido que sea una sustracción encargada por alguien. “Son productos que tienen muy difícil salida en las plataformas de compraventa porque tienen un número de serie único que las identifica”, apunta la empresaria. Tanto los dueños de la tienda como toda la comunidad que les acompaña en sus redes desde hace años tienen todos los ojos puestos en estas plataformas por si a los ladrones se les ocurriera intentar vender las cartas en alguna de ellas. Dos semanas de negocio y un tremendo susto. Por suerte, los propietarios de Tsuki Center se habían empeñado en que el seguro reconociera su negocio dentro del apartado de joyerías. “Nos costó convencerlos de que con el robo de una vitrina se llevan miles de euros, pero lo conseguimos”, recalca Toledo. Los empresarios de cartas han tenido que realizar una nueva inversión en productos y permanecen a la espera de que los ladrones de Pikachus y Charmanders sean detenidos.
Robo en la tienda Pokémon: Pikachu se salvó, pero los ladrones se llevaron un botín de más de 20.000 euros
Una banda asalta un negocio de Alcalá de Henares especializado en cartas coleccionables, cuyo valor es equiparable al de joyas y relojes










