AnálisisEntre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda se define quién será el nuevo presidente de Colombia. Llamado nacional a acatar los resultados.Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda en Buga y Bogotá. Foto: AFP y EFESUBEDITOR DE POLÍTICA20.06.2026 23:01 Actualizado: 20.06.2026 23:01

Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria, o Iván Cepeda, del Pacto Histórico. Derecha o izquierda. Hoy Colombia, en democracia, decidirá quién liderará los destinos de la nación durante los próximos cuatro años. El país llega al final de la campaña más polarizada de los últimos 35 años: una campaña en la que los violentos segaron la vida de un precandidato presidencial, el senador Miguel Uribe Turbay, y en la que el presidente Gustavo Petro y su gobierno, saltando por encima de la Constitución y de la ley, hicieron abierta campaña por su candidato, el senador Cepeda.Una campaña, además, en la que el sistema electoral colombiano volvió a demostrar con hechos que es uno de los más sólidos, transparentes y confiables en el hemisferio y que, contra toda evidencia, sigue bajo el fuego de la narrativa de supuesto fraude de Gustavo Petro, el político que, paradójicamente, con ese mismo sistema electoral fue elegido desde que abandonó la lucha armada en 1990 para ocupar curules en la Cámara y el Senado, a la Alcaldía de Bogotá y, finalmente, a la Presidencia de la República en 2022, cuando se convirtió en el primer mandatario de izquierda en la historia colombiana.Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. Foto:AFP - EFECon más de 41’400.000 colombianos habilitados para votar, el país llega a las urnas con un nuevo fantasma, que se suma a los ya endémicos como la amenaza de los grupos armados ilegales, la compra de votos y el uso de los recursos públicos en la campaña: el del desconocimiento de los resultados obtenidos en democracia y el eventual riesgo de violencia derivado de él. El presidente Petro, que tres semanas después sigue sin reconocer los resultados de la primera vuelta electoral del 31 de mayo y la derrota de su candidato, ha sido llamado por todos los sectores a actuar pensando en el país y a desactivar esa amenaza. Cuál va a ser su actitud una vez se cierren las urnas, a las 4 de la tarde de este domingo, es una de las preguntas esenciales de esta histórica jornada, que será acompañada por casi un millar de observadores internacionales, los mismos que calificaron como ejemplo para el mundo las elecciones del 8 de marzo y las del 31 de mayo.“No hay un sistema electoral que tanta apertura haya tenido con las misiones de observación internacionales. Nos gusta hacerlo. Luego, este sistema electoral colombiano es un sistema potente que ha resistido a cualquier embate y que muestra la fortaleza de la democracia colombiana”, dijo el viernes el hombre encargado de la megalogística que garantiza las elecciones, el registrador nacional, Hernán Penagos.“En las pasadas elecciones, las de primera vuelta, en el Consejo Nacional Electoral hubo cero reclamaciones. Y si hubo cero reclamaciones, es precisamente porque el proceso se llevó a cabo de manera impecable. Hay que respetar los resultados y que quien tenga dudas tiene unos canales adecuados para hacerlo. Lo que no vale es que quien tenga dudas entonces lo haga por otros mecanismos, como alteraciones o maltratos. Para eso existe un Estado democrático. Cuando usted tiene una diferencia con otra persona, se va donde un juez de la República para que se la resuelva. Así funciona un Estado democrático”, dijo Penagos en entrevista con este diario.Hernán Penagos en diálogo con EL TIEMPO. Foto:Jhon Pérez EL TIEMPO.Además, recalcó la importancia de que los candidatos sean los primeros en reconocer los resultados, pues Cepeda se demoró una semana en aceptar su derrota de la primera vuelta, no obstante que él mismo reconoció apenas horas después del cierre de las urnas que no se halló ningún indicio del supuesto fraude del que habló Petro y de que la Misión de Observación Electoral (MOE) y los observadores de la Unión Europea y el respetado Centro Carter avalaron el proceso.“Es un deber tanto de la ciudadanía como de quienes se postulan respetar los resultados y reconocerlos”, advirtió el Registrador. Mientras que el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo López Barreto, envió un mensaje para que los colombianos salgan a votar con tranquilidad en todos los rincones del país. “Confíen en sus soldados de tierra, mar, aire y río. Somos el sostén de la democracia. A Colombia nunca le hemos fallado, y nunca le vamos a fallar”, dijo.Las declaraciones de lugartenientes de Petro como el suspendido jefe de la UNGRD Carlos Carrillo y el exsenador Gustavo Bolívar sobre un supuesto “incendio del país” si su candidato llega a ser derrotado han sido respondidas por las autoridades locales y regionales y por la Fuerza Pública con planes reforzados de seguridad que ya se ven en las calles de ciudades como Bogotá, Cali y Medellín.Las cortes; el procurador general, Gregorio Eljach; el contralor Carlos Hernán Rodríguez; la defensora del Pueblo, Iris Marín, y el propio ministro del Interior, Armando Benedetti, han rechazado las expresiones que pueden degenerar en violencia. “No es posible que desde antes de un resultado electoral se diga que el país se va a incendiar”, advirtió el contralor Carlos Hernán Rodríguez.“Que todos los colombianos, desde el Presidente hasta el último colombiano, respetemos los resultados que digan las urnas. La única autoridad con efecto jurídico para decir si fue válida o no una elección es el Consejo Nacional Electoral (CNE), con base en lo que diga el escrutinio que hacen los jueces”, dijo el procurador Eljach.Y agregó: “Aquí no cabe ningún cuestionamiento sin fundamento, socavar la estabilidad de las instituciones o la deslegitimación con ataques personales o acusaciones sin fundamentos, sin pruebas, porque cada vez que se ha pretendido, la propia realidad se ha encargado de desvirtuar esos intentos que no contribuyen a la consolidación de la democracia”.Jornada electoral en Corferias. Foto:Mauricio Moreno EL TIEMPO.El analista Pedro Medellín, columnista de EL TIEMPO, advierte que la estrategia de tratar de revivir el estallido social del 2021 ‘incendiando el país’, de concretarse, no prosperaría porque las frecuentes embestidas desde el Ejecutivo de los últimos cuatro años lograron, paradójicamente, reforzar la solidez de la institucionalidad colombiana.“Incendiar el país es exactamente el mismo argumento que utilizaron en la Universidad Nacional para evitar el regreso del rector Ismael Peña. Decían que iban a incendiar la universidad, Peña volvió y al final todo terminó en pequeñas refriegas de encapuchados sin mayor trascendencia. Las instituciones son lo suficientemente fuertes y la sociedad lo suficientemente consciente como para saber que el recurso de la fuerza es el último de los caminos”, añadió Medellín.La Fuerza Pública, que tiene a casi 348.902 soldados y policías cuidando hoy el voto de los colombianos, está atenta. Y la orden, como lo advirtió el comandante de las FF. MM., el general Hugo López Barreto, es clara: “Actuaremos de acuerdo con la Constitución y la ley”.Así llegan los candidatosSin un solo debate público con los dos finalistas del balotaje que les permitiera a los colombianos cotejar sus programas de gobierno se desarrolló la primera campaña presidencial en Colombia en la que las estrategias digitales, incluida la desinformación, fueron determinantes.El abogado De la Espriella está hoy como favorito, luego de imponerse en la primera vuelta, cuando obtuvo 10’366.143 votos. El senador Cepeda, candidato del continuismo del gobierno Petro, sacó 9’703.921 sufragios.Y aunque los votos no se endosan directamente, a la hora de sumar apoyos, De la Espriella parece haber tomado la delantera. Si bien siguió fiel a su postura de no aliarse con partidos políticos, el Centro Democrático, el Partido Conservador, Cambio Radical y ‘la U’ anunciaron que lo acompañarán en la cita de hoy. Los 1,6 millones de Paloma Valencia, en su mayoría, terminarían apoyando su propuesta. Y si bien el Partido Liberal dejó a la militancia en libertad, el expresidente César Gaviria Trujillo, jefe de la colectividad, recomendó votar por él en defensa de la Constitución Política. No hubo foto ni tarima con los líderes de estas colectividades.Entrevista Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo Foto:Sergio Cardenas - EL TIEMPOHasta el último día de campaña, como en los últimos ocho meses desde que se impuso en la consulta de la izquierda, Cepeda estuvo a la sombra de la abierta e indebida campaña que le hizo el presidente Petro. Aunque rápidamente se desmontó de la narrativa de supuesto fraude en la primera vuelta —ese discurso revivió para muchos la cercanía de su proyecto político con la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela— y hasta modificó su plan de gobierno para borrar la palabra ‘constituyente’ y tratar así de atraer al centro político, su mayor recaudo electoral en estas tres semanas fue la adhesión, para nada inesperada, de la exalcaldesa de Bogotá Claudia López, quien ya había apoyado a Petro en el 2022.En la primera vuelta, López no logró superar el umbral de votos necesario para acceder al pago de reposición: sus 225.000 sufragios la pusieron lejos de la punta de las votaciones y en un inesperado cabeza a cabeza con el empresario Santiago Botero, un primerizo en la política cuyos votos de derecha pura y dura seguramente van a parar en un respaldo a Abelardo de la Espriella.La obsesión del presidente Petro por sacar adelante una asamblea constituyente para cambiar la carta del 91, que en 2018 firmó ‘en piedra’ no tratar de convocar para ganarse apoyos en el centro político, terminó jugando en contra de su heredero, quien durante la campaña siempre dejó esa posibilidad abierta (según él, en caso de que no lograra un ‘acuerdo nacional’ sobre sus programas) y que incluso hoy, a pesar de las declaraciones públicas tras la derrota de la primera vuelta, no está totalmente enterrada. Sergio Fajardo, con un millón de votos el 31 de mayo, optó por no tomar partido y al igual que en 2018 y 2022 dejó a sus electores en libertad, al tiempo que señaló que él mismo optaría por el voto en blanco.Así las cuentas, las dos campañas se enfocaron en tratar de conquistar ese 3 % de votantes nuevos que, históricamente, se suman a las urnas entre la primera y la segunda vuelta.Claudia López e Iván Cepeda Foto:ArchivoTodas las encuestas que se conocieron hasta la veda de publicación, hace una semana, le dan la ventaja al abogado, quien en estas últimas tres semanas siguió con las mismas estrategias que le dieron la victoria en primera vuelta. Un fuerte trabajo en redes sociales, diálogo con los medios masivos de comunicación y una estrategia de alusión a símbolos nacionales que incluso le valieron polémicas decisiones judiciales en contra, que finalmente se cayeron en la revisión de instancias superiores, fueron sus ejes.La campaña de De la Espriella, en buena medida por cuestionamientos de Cepeda que en su misma campaña calificaron como erráticos, terminó identificado con la camiseta de la Selección Colombia en plena fiebre mundialista.Esos errores no forzados terminaron siendo costosos para Cepeda, cuya estrategia cerrada en el núcleo más duro de la izquierda terminó generándole fuertes roces tanto en el Pacto Histórico como en la Casa de Nariño.Una de las grandes deudas de esta campaña es que no hubo debates con Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda ni en primera ni en segunda vuelta. De cara a la elección definitiva de hoy, Abelardo de la Espriella dijo estar listo y puso como condición que el debate incluyera a las fórmulas vicepresidenciales, José Manuel Restrepo y Aida Quilcué, pero Cepeda no aceptó.Santiago Vélez de la Roche, analista político de Double Check, señala que la inexistencia de los debates era previsible en la medida en que los estrategas de las dos campañas le apuntaron claramente a mover las emociones en medio de la polarización política. “La gente termina votando no por un programa de gobierno; pocas veces la gente lee sobre propuestas de políticas públicas de los candidatos. La gente termina votando por lo que cree que representa ese candidato, por una idea más emotiva”, dice.Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. Foto:Campañas“Es una segunda vuelta donde hubiéramos preferido que se dieran debates, ya que no logramos tener a los dos candidatos y a sus fórmulas confrontar sus posturas, que creo que habría sido muy útil. Pero, al mismo tiempo, para un gran número de votantes, los debates no eran un factor que iba a incidir en su decisión de voto. Quizás, en los indecisos sí, pero claramente esta era una elección polarizada desde la primera vuelta, lo que quiere decir que mucha gente ya tenía su voto definido y el debate no lo iba a hacer cambiar de opinión. Hubiera sido preferible, pero no habría incidido en la gran masa de votantes que ya se expresó de una manera muy polarizada en primera vuelta”, opinó, por su parte, el analista Thierry Ways, columnista de este diario.De la Espriella, según las encuestas, llega con ventaja, pero es consciente de que la mayoría de esas mismas mediciones que lo dan por ganador en la segunda vuelta son las que hace tres semanas ponían en primer lugar al senador Cepeda, a cuya campaña ha señalado de promover una supuesta compra masiva de votos en la Costa y Medellín que también ha denunciado ante las autoridades de los Estados Unidos. El candidato de la izquierda y el presidente Petro, por su lado, han cuestionado el doble apoyo manifestado a su contrincante por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.El resultado de la primera vuelta dejó en evidencia que el país sigue profundamente dividido. Por esto, la primera tarea de quien gane las elecciones, sea quien sea, será trabajar para combatir la polarización y tratar de recuperar una idea de unidad nacional que termina fuertemente golpeada por el estilo de liderazgo de Gustavo Petro.“La gran lección de esta campaña es que el país está fragmentado, dividido, y que los dos opuestos no hacen ningún esfuerzo para que la lucha política lleve a un espacio de concertación cuando acaben las elecciones”, dice Gustavo Duncan, analista y columnista de EL TIEMPO.MATEO GARCÍA AGUDELORedacción Política Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.