Quizá no alcance para confirmar la arriesgada premisa de Luis “Toto” Caputo sobre que “la economía se llevará puesta a la política”. Pero probablemente sea el dato económico más positivo desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada y el ministro de Economía al Palacio de Hacienda. El récord de superávit de la Balanza Comercial de mayo de 2026 y el acumulado del año muestran un músculo creciente en el capítulo que más necesita la Argentina: generar dólares genuinos. Exportar más de lo que se importa es la fuente de divisas más saludable a la que puede aspirar el país. Son dólares que no dependen de altas tasas de interés, endeudamiento externo o acuerdos con organismos internacionales. Si la Argentina pudiera sostener durante décadas superávits comerciales, fiscales y financieros, en pocos años podría negociar su deuda externa desde una posición de mayor fortaleza y recuperar la posibilidad de aplicar políticas activas de desarrollo. Los primeros cinco meses de 2026 abren, en ese sentido, una ventana de optimismo.
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