El fútbol dio una revancha a Países Bajos, que se quitó el mal sabor de boca de su estreno –no pasó del empate contra Japón– y se lavó la cara con una fenomenal goleada ante Suecia, donde dio con la tecla y se mostró muy eficaz de cara a portería. En cambio, el Mundial le enseñó al combinado escandinavo que el torneo no es un camino de rosas sino que tiene más espinas que flores, que la manita a Túnez es una excepción y que lo habitual es sufrir. Los cuatro tantos que le endosaron entre Brobbey y Gakpo los bajaron directo a la tierra y Summerville redondeó el correctivo.Los neerlandeses están de dulce en los Mundiales ya que no pierden desde la final de Johannesburgo contra España en el 2010. Desde entonces llevan 14 partidos sin conocer la derrota, con el paréntesis de que no se clasificaron para Rusia 2018 y que cayeron dos veces con Argentina en los penaltis. El 5-1 de Houston les dará aún más moral.De nuevo las dos carasTras adelantarse 2-0, los neerlandeses volvieron a sestear y Verbruggen evitó que los suecos entrasen en el partidoRonald Koeman, tan criticado en el debut, fue uno de los grandes triunfadores. Solo hizo un cambio el exentrenador del Barça en el once pero fue quirúrgico. Sentó a Summerville, pese a su gol a Japón, para que Brobbey jugase de 9 y Malen pasase a la banda derecha. Y la entrada del delantero de Sunderland fue mano de santo. Porque en 17 minutos anotó el cuarto doblete más rápido de los Mundiales.Fueron dos remates en el área pequeña, donde el poderoso Brobbey marcó las diferencias ante los tres centrales suecos. En el primer gol remató casi a placer el centro desde la izquierda de Gakpo. En la segunda diana, el delantero se tiró para tocar con la punta de la bota y desviar un envío de Dumfries desde la derecha. Un impacto brutal para un jugador que solo llevaba un gol como internacional.Pero empieza a ser un clásico que los partidos de los Países Bajos de Koeman sean poliédricos. Tienen varias caras, los mismos rostros que enseña la indescifrable selección oranje. A ratos brillante, a ratos dubitativa. Pero cuando parece que peor está, es capaz de volverse a conectar para ser implacable.¿Cuál es la verdadera? ¿La que se adelantó dos veces ante Japón o la que se echó claramente para atrás, hasta permitir que los nipones le igualasen?Es lícito que se lo pregunten sus aficionados, porque la historia se volvió a repetir en la segunda jornada. ¿Cuál es la auténtica versión? ¿La que sale como una apisonadora contra Suecia y la abruma en un arranque vibrante hasta ponerse 2-0 o la que se dedica a sestear en cuanto cree que tiene una ventaja segura hasta complicarse la vida en la primera parte?Tras la pausa de hidratación, el partido fue otro completamente distinto. Empezaron a intervenir Ayari, Gyökeres e Isak, que veían como el capitán Van Dijk se desgañitaba al ver que su portero, Verbruggen, estaba sometido a un asedio. Siete disparos antes del descanso tuvo que afrontar. Y uno, un cabezazo del central Lagerbielke, acabó en la red pero fue anulado por fuera de juego del rematador.Entró en el descansoSummerville, una de las sensaciones del torneo, participó en el tercero y el cuarto y marcó el quintoEn la reanudación, Koeman fue justo con Summerville, que salió enchufadísimo. Y el extremo del Leeds volvió a dejar detalles y participó en los dos goles de Gakpo en 10 minutos. Nada más salir abriendo a Dumfries, que le regaló el 3-0 a Gakpo, y después tocando a la izquierda para que el futbolista del Liverpool hiciese su jugada favorita: recorte y chut que sorprendió a Nordfeldt.¿Saben qué pasó después del doblete de Gakpo? Pues lo de siempre, la relajación de Países Bajos. Isak condujo un contragolpe que culminó el veloz Elanga que acababa de entrar. Quedaba media hora pero esta vez los de Koeman se habían ganado el descanso, lo tenían totalmente merecido, y además tuvieron a su favor que Summerville, una de las revelaciones, no quiso irse sin su gol, el quinto. Fue la chispa adecuada.Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour