La crisis que atraviesa la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) sumó en las últimas semanas nuevos elementos que profundizaron la tensión dentro de una de las empresas estratégicas del Estado nacional. A los históricos problemas vinculados a la falta de definiciones sobre contratos con la Fuerza Aérea Argentina, se agregaron denuncias por incorporaciones de personal cercano a la actual conducción, audios comprometedores que circulan entre trabajadores y cuestionamientos sobre la orientación que el Gobierno le asigna a la planta cordobesa.
El conflicto dejó de estar circunscripto a los talleres y oficinas de la fábrica ubicada en Córdoba capital. La protesta impulsada por el Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA) ya cuenta con el respaldo de la CGT Regional Córdoba y de otros gremios, entre ellos el Suoem, que participaron de movilizaciones frente al establecimiento. En paralelo, crece la posibilidad de que las medidas de fuerza se trasladen al edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa, donde los trabajadores evalúan realizar un acampe para visibilizar sus reclamos.
La conducción sindical, encabezada por Marcelo Bertorello, sostiene que la gestión de Julio Manco no logró revertir la caída de actividad, la incertidumbre sobre proyectos estratégicos ni la falta de respuestas a planteos que fueron elevados al Ministerio de Defensa meses atrás. Según señalaron, aún esperan una contestación formal a una nota presentada a principios de marzo en la que detallaban cada uno de los problemas que hoy alimentan el conflicto.







