“Para mí Córdoba es una asignatura pendiente porque hay cientos de desaparecidos. Hemos podido identificar muy poco porque las fosas no se habían encontrado. Córdoba merecía tener al menos unos hallazgos que permitieran devolverle a tantas familias que nunca habían encontrado a su ser desaparecido, la restitución aunque sea de un elemento simbólico”, dice Carlos Vullo, director del Laboratorio de Genética del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf).

Allí, 50 años después del golpe de 1976, se realizaron las recientes identificaciones de 28 personas desaparecidas durante la última dictadura militar, cuyos restos fueron hallados en terrenos del excentro clandestino de detención La Perla e informadas por el Juzgado Federal 3 de Córdoba.

Vullo es bioquímico, doctor en Ciencias Químicas por la UNC. Durante años trabajó en genética relacionada a trasplantes de órganos y también, a casos de parentesco biológico.

Desde 2007 dirige el Laboratorio del Eaaf, además de trabajar en su propio laboratorio, donde empezaron con los primeros casos de identificación de víctimas en 2003.

“El Eaaf estuvo 20 años buscando esas fosas en La Perla y no las encontrábamos hasta que apareció una fotografía aérea en la Universidad Nacional de Río Cuarto”, explica el experto.