Christel Heydemann (Clamart, Francia, 51 años) es consejera delegada del grupo Orange desde abril de 2022. La teleco francesa afronta una nueva etapa tras la compra de la participación de Cinven, KKR y Providence en MasOrange, primer operador español por número de clientes, del que ha pasado a tener el 100%. Ahora, el crecimiento es el gran reto en un escenario de irrupción de la IA y ante la llegada del 6G. La directiva defiende la necesidad de consolidación para tener operadores fuertes que puedan afrontar las inversiones necesarias.Pregunta. Orange acaba de cerrar la compra de la participación de los fondos en MasOrange. ¿Cuáles son los retos de esta nueva etapa? ¿Habrá cambios?Respuesta. Estamos muy contentos de que se haya cerrado esta transacción. Esta es, sin duda, una nueva fase, que ya teníamos prevista, desde la fusión de Orange y MásMóvil. Estábamos muy comprometidos con España, y ya dejamos claro a las autoridades, que íbamos a invertir a largo plazo. No prevemos grandes cambios en el equipo, la cultura o la estrategia, pero puedo confirmar que tenemos un ambicioso plan en España. MasOrange se beneficiará de todas las capacidades del grupo, de un modelo de gobierno más sencillo, con un único accionista y un actor industrial con larga trayectoria. El equipo seguirá siendo el mismo, con Meinrad Spenger al frente como consejero delegado, quien, además, se incorporará al comité ejecutivo global de Orange. Queremos asegurarnos de que España tenga una fuerte representación y que el resto del grupo se beneficie de lo que haga en España.P. ¿Ganará más peso España en la compañía? R. España es estratégica para Orange. Seguirá siendo nuestro segundo mercado, en el que tenemos un plan de crecimiento, pero, todos los países son importantes. Nos gusta ser locales en todos, españoles en España y polacos en Polonia.P. ¿Va a cambiar el nombre a Orange?R. No es una prioridad. No hemos tomado ninguna decisión, y tenemos opciones sobre la mesa, pero este tema está en manos de nuestro equipo en España. En el caso de que se produjera un cambio, no afectaría mucho a la operación. P. Ha hablado de los planes de crecimiento, ¿puede especificar cuáles son los ejes?R. Estamos invirtiendo en 5G y fibra, que son uno de los pilares, junto a la innovación. La compañía está trabajando en varios frentes, pero el principal motor es el segmento de empresas y Administraciones públicas. En la ciberseguridad y la ciberdefensa, hemos creado Orange Cyberdefense España, que es una empresa española con talento español, que tiene un ambicioso plan de crecimiento y que ya está planificando soluciones para consumidores, empresas y Administraciones públicas. También hay una importante apuesta por redes privadas 5G, inteligencia artificial (IA) y cloud [almacenamiento en nube]. P. El área de Administraciones públicas ha estado liderada históricamente por Telefónica, ¿de qué herramientas dispone Orange para ganar presencia? R. Debo recordar que tenemos ya grandes casos de éxito como las comunicaciones fijas y móviles de la Administración General del Estado, y el centro de ciberseguridad de la Comunidad de Madrid. Hemos demostrado nuestra experiencia. Tenemos una gran ventaja porque no tenemos infraestructuras obsoletas, y podemos ofrecer siempre la mejor tecnología disponible. Eso nos permite muchas veces ganar los concursos públicos por presentar la mejor oferta técnica. En cualquier caso, creo que también es muy recomendable, en el ámbito de las Administraciones públicas, contar con dos proveedores alternativos para proporcionar redundancia. P. Ha hablado de infraestructuras, ¿qué recorrido tiene todavía el 5G y cuándo se va a ver el 6G? R. Orange ha invertido en toda su historia en España más de 45.000 millones de euros, muchos de ellos en infraestructuras. En el 5G, ya tenemos una cobertura de más del 93% de la población, y somos el único operador en España que ofrece 5G Advanced en las 40 ciudades más grandes, que es un paso intermedio entre el 5G y el 6G. Su calidad se ha visto en la visita del Papa León XIV a España, mostrando que, con esta tecnología, se pueden ofrecer servicios innovadores como el sensing, que permite detectar objetos como drones o contar personas con nuestras frecuencias. En relación al 6G, China se está moviendo rápido y Estados Unidos no se quiere quedar atrás. En Europa no hay realmente un plan, porque la industria de telecomunicaciones está muy fragmentada y es muy frágil. Por eso estamos promoviendo la consolidación, necesitamos el 6G, y esta tecnología requiere de inversión. El 6G no está listo todavía desde el punto de vista tecnológico y va a ser muy diferente del 5G, del 4G y del 3G porque es una tecnología de IA nativa, que va a necesitar mucho menos despliegue de radio o adaptación de terminales que tecnologías anteriores. P. Ha hablado de la necesidad de consolidación. Orange acaba de llegar a un acuerdo en Francia con otros dos operadores (Bouygues y Free) para comprar un cuarto (SFR). ¿Cómo debería ser de esa consolidación? R. En Europa tenemos 27 mercados, y debería haber un marco común. Hay discusión en Bruselas sobre cómo afrontar el proceso de consolidación, pero es muy difícil porque la seguridad o el espectro son temas nacionales. Ahora tenemos una nueva reglamentación. Necesitamos operadores fuertes para invertir e innovar, y nos gustaría que no se preste atención solo a la reducción de precios. Estamos convencidos de que hay suficiente competencia y que los precios no aumentarán con la consolidación, como se ha visto en España. Cuando se aprobó la fusión entre MásMóvil y Orange, había una preocupación de la Comisión Europea sobre los precios. Se estableció un paquete de remedies muy definido, que no se ha llegado a usar casi nada, y los precios siguen bajando. Francia va a ser la prueba. Vamos a ver si Bruselas está dispuesta a permitir una reducción del número de actores, y si ha tomado conciencia de la necesidad de que los operadores tengan una escala importante.P. ¿Está a tiempo Europa de lograr la soberanía digital frente a Estados Unidos y China? R. Creo que sí. Nunca es demasiado tarde. El paso más importante es la toma de conciencia de nuestras vulnerabilidades y dependencias. Ahora hay un entendimiento común de que somos muy dependientes de tecnologías que no son europeas. Nos estamos moviendo muy lentamente en comparación con la velocidad que hay en tecnologías como la IA o en temas aeroespaciales, y puede que estas debilidades se agraven y lleguen a ser una amenaza para la seguridad europea si no hacemos nada. No hay soluciones mágicas y no podemos desconectar Europa del resto del mundo. Pero debemos tener la capacidad de diseñar alternativas europeas. Necesitamos controlar infraestructuras digitales, redes móviles, de fibra, las torres, cables submarinos, estaciones satelitales o centros de datos. P. Estamos viendo la histórica salida a Bolsa de SpaceX, la compañía de Elon Musk, que cuenta con Starlink. ¿La conectividad vía satélite es una amenaza para las operadoras o una complementariedad? R. Creo que el satélite es absolutamente complementario. Las Administraciones, las empresas y los consumidores están dispuestos a pagar para tener esta conectividad siempre disponible o como tecnología de emergencia cuando hay una crisis. Lo que no queremos es tener sólo un proveedor de satélites. Necesitamos alternativas con algunos puntos de control. El espectro es un punto de control clave que Europa no debería permitir que pasase a manos de una empresa extracomunitaria. P. Usted ha hablado de la IA. ¿Qué supone para el sector?R. En Orange servimos a 340 millones de clientes, conocemos sus necesidades. Podemos ser un socio para continuar ofreciéndoles otros servicios: contenidos, seguros, dispositivos, energía, alarmas o transferencias de dinero. La IA también está abriendo muchas nuevas oportunidades de crecimiento. Nuestro plan estratégico se llama Trust the Future [confía en el futuro] porque creemos que los clientes confían en nosotros, y en un mundo de incertidumbre, especialmente en la IA, podemos jugar un papel crítico para ser el punto de contacto con ellos.