Awa Fam (Santa Pola, 19 años) lleva semanas incorporada a las filas del Seattle Storm, una franquicia histórica del baloncesto femenino. Cuando nos encontramos en Madrid quedan muy pocos días para que cierre sus maletas y empiece una nueva etapa deportiva y vital en Estados Unidos. Sin embargo, no parece muy nerviosa. Su físico imponente viene acompañado de una gran seguridad en sí misma, que provoca que “diosa” sea la palabra más repetida entre el equipo que trabaja en las fotografías que acompañan esta entrevista. “A mí siempre me han gustado las cámaras, el modelaje, el estilismo, maquillaje, todo lo que tenía que ver con moda, con pasarelas... Hacerme fotos, por ejemplo, es algo que me encanta y me sale natural”. Lleva desde los 12 años fuera de casa luchando por cumplir el sueño de ser una jugadora profesional de baloncesto y, ahora que llega el momento de marcharse, tiene la certeza de que las cosas van a salir bien. Su historia en la liga más importante del mundo no ha podido empezar mejor: posición número tres en el draft, la misma con la que Paul Gasol aterrizó en la NBA en 2001; 18 puntos contra Phoenix Mercury, siendo la mayor anotadora de su quinto partido y en los siguientes ganando responsabilidad en la cancha. Para lograrlo ha sacrificado muchas cosas desde que era una niña, siempre aconsejada por sus padres, un matrimonio de senegaleses que, como tantos miles, llegó a España en busca de una vida mejor. Lo que quizá nunca imaginaron es que, además de un país seguro para formar una familia y trabajar, encontrarían el escenario en el que la menor de sus tres hijos se formaría para convertirse en una estrella. Ella ya ha conseguido que se quiten la presión económica de trabajar en la venta ambulante. Parte del sueño se ha alcanzado, pero todavía queda mucha historia por escribir. Pregunta: ¿Esperaba quedar tan alto en el draft?Respuesta: Había rumores y predicciones y yo era consciente de que se estaba hablando de que había equipos interesados. Esperaba que fuera bien, pero quizá no tan alto como el número tres.P: Es la misma posición en la que quedó Pau Gasol cuando iniciaba su extraordinaria carrera en Estados Unidos ¿La ha llamado para felicitarla?R: Sí, me mandó un vídeo y un mensaje. Y dije: “Ostras, que el ídolo de toda España me acaba de decir que siga, que está superorgulloso de mí y de mi familia”. Fue el mensaje que más me marcó ese día.P: ¿Y le dio algún consejo?R: Me dijo que intente disfrutar mucho y que aproveche la experiencia. También que me lo merezco. Que te diga esto Pau Gasol hace muchísima ilusión.P: La WNBA (NBA femenina) ha firmado un convenio por el que las jugadoras como usted ganarán mucho más dinero. ¿Por fin se reconoce su valor?R: Totalmente. Estoy muy orgullosa de lo que han hecho las jugadoras, han hecho historia. No es solo mejorar a nivel económico, también es hacer que crezca la visibilidad, que cada vez más gente vea nuestros partidos.P: ¿Qué cree que puede aportar a su nuevo equipo?R: Yo te diría que en pista, sobre todo, mucha paciencia, mucho... no sé si llamarlo madurez o inteligencia. Cuando estoy jugando me gusta pensar en el equipo, en cómo conseguir la victoria juntas, en dónde está mi compañera para asistirle el balón o en hacer una jugada de esta manera para que el equipo gane. Creo que tengo la humildad de pensar en qué hacer para ayudar a las demás. Fuera de la pista, se puede hablar de todo conmigo. Voy a intentar que sepan que, aunque soy la pequeña del equipo, estoy ahí para ellas.P: Hablando de ser pequeña, con solo 12 años ya abandonó la casa familiar de Santa Pola para irse a jugar a Valencia. ¿Qué fue lo más duro?R: Abandonar lo que ha sido toda tu vida por algo que no sabes cómo va a ser. Al final, yo me fui con 12 años dejando a mis amigos atrás, dejando mi instituto atrás, dejando mi familia atrás. Hoy en día doy gracias por esa decisión porque he creado otra nueva familia en Valencia, pero es muy difícil irte tan pequeña de casa sin tener ni idea de qué va a pasar con tu futuro.P: ¿Le tocó madurar antes de tiempo?R: Sí y, obviamente, necesité mucha ayuda de entrenadores, de psicólogos... Yo siempre he tenido amigos y amigas mayores porque en mi pueblo empecé a jugar al baloncesto con gente más mayor que yo. Al final tienes que madurar sí o sí porque de otro modo no puedes estar en ese entorno.P: ¿Cuánto sacrificio hay en una deportista de élite?R: Mucho más de lo que la gente se cree, piensa o ve, aunque también lo disfrutas. A mí me encanta este deporte, lo hago porque me gusta y porque también quiero hacer feliz a mi familia, pero hay mucho sacrificio. El primer año en Valencia no fue nada fácil. Lo recuerdo con muchas lágrimas, pensaba que era demasiado duro, que no era para mí... Yo quería volver a Santa Pola. P: ¿Cómo consiguió hacer clic?R: Me di cuenta de que me gusta mucho, de que no estaba perdiendo el tiempo y de que merece la pena, aunque a veces llegara tan cansada de entrenar que tenía ganas de llorar.P: Ha venido acompañada de un amigo. En cualquier contexto la amistad es crucial, pero en el suyo supongo que fue todavía más indispensableR: Ha sido muy importante. Ese grupo de amigos de la cantera de Valencia nos veíamos mañana, tarde y noche. Me enorgullece mucho ver que ha pasado el tiempo y seguimos siendo los mismos. Para mí es muy importante ver cómo gracias a eso que pasó en Valencia se generó una amistad muy profunda. Yo necesito tener gente que me entienda, con la que hablar de todo, gente que sabes que te va a apoyar siempre. Para estar bien dentro de la pista tengo que estar bien con mi gente y también hacer cosas con ellos fuera. Que no todo sea básquet, básquet, básquet.P: ¿Cómo recuerda su infancia antes de empezar a jugar?R: Fue superbonita. Tengo dos hermanos que siempre jugaban conmigo y me querían mucho por ser la pequeña. Era una vida sencilla, siempre con la misma gente, en Santa Pola que es un pueblo pequeño. Tengo muchos recuerdos con mis hermanos, que empezaron a jugar al baloncesto con ocho años.P: ¿Cómo nace esa pasión por este deporte?R: Día tras día iba a ver a mis hermanos entrenar. Un día me dijeron: “Awa, vamos, pruébalo con nosotros”. Y me encantó.P: Sus padres llegaron procedentes de Senegal, como muchos inmigrantes que vienen a España buscando otro tipo de vida. ¿Alguna vez le han contado cómo llegaron?R: Sí, me han hablado de ello. Mi padre llegó gracias a un amigo que tenía en Alicante, que es un poco como una figura de abuelo. Le ayudó para que cogiese el vuelo, le abrió las puertas de su casa, le ayudó a encontrar trabajo y los papeles... Más tarde, vino mi madre, que también consiguió los papeles.P: ¿Qué opina de la nueva ley de regularización de migrantes?R: Supongo que el proceso para mis padres no debió ser nada fácil. Creo que es importante tener claro para qué quieres entrar en un país. Mis padres tenían claro que querían mejorar su vida, trabajar, crear una familia y ser las personas que son. Si hay gente que quiere venir aquí para mejorar su vida, ¿por qué no? No es que no quieran hacerlo allí, es que a lo mejor no pueden hacerlo.P: La ultraderecha ha lanzado mensajes muy duros e injustos contra la inmigración de nuestro país. ¿Es algo de lo que habla con sus amigos?R: No somos mucho de hablar de política, pero si vemos un vídeo con alguna situación racista sí la comentamos.P: ¿Ha vivido usted situaciones racistas?R: Te diría que sí. No me hizo daño porque no me importa mucho lo que la gente pueda opinar de mí, y menos si estoy en la pista, pero me acuerdo perfectamente de un campeonato en el que, porque recogí muchos rebotes, me dijeron: “Esta negra no es de España”. Te dicen siempre cosas así. También, cuando era cadete, si jugaba bien, y solo por ser negra, decían: “Esta tía tiene 40 años, está tía tiene 30 años”. En ese momento yo no le doy importancia, pero digo: “Qué pena. Qué pena qué tengas que decir eso”. Realmente es algo que ahora mismo sigue pasando y me da lástima, me da rabia... En el fútbol pasa muchísimo y es muy triste que el deporte se ensucie así.P: Sin embargo, la comunidad senegalesa de Santa Pola se volcó en un momento que necesitaba unas zapatillas de baloncesto e hicieron una colecta para comprarlas...R: Esas zapatillas las guardo en mi casa con mucho cariño. Al final todas las personas que ahora pueden decir que les va genial han tenido un pasado, ¿no? Pues en mi pasado era una chica muy humilde, con padres humildes, con padres nobles que tenían un trabajo estable, con el que podían conseguir su dinero, pero no éramos ricos. Éramos una familia normal y corriente.P: ¿Sus padres regentaban una tienda de artesanía africana?R: Era una tienda de cosas muy típicas de Senegal, pero la cerraron cuando yo nací.P: ¿Y se dedicaron a otra cosa?R: Sí, a la venta ambulante.P: ¿Se siguen dedicando a ello?R: Sí, pero por suerte yo ahora mismo puedo decir que estoy bien económicamente. Entonces les digo que pueden hacerlo a veces, pero también que pueden estar tranquilos.P: Qué satisfacción, ¿no?R: Era lo primero que quería cuando empecé a jugar a esto.P: Su historia recuerda en cierto modo a la de los futbolistas Iñaki y Nico Williams. ¿Han sido referentes?R: Mis referentes han estado siempre en el mundo del baloncesto, pero me vi su serie y me pareció increíble. Qué bien que los niños puedan conocer historias así.P: Necesito que me aclare cuánto mide, porque he visto varias cifras investigando para esta entrevista.R: Mido 1,94. Yo también he visto por ahí que dicen que 1,98. No te lo creas.P: Con 10 años medía 1,70. ¿Alguna vez le generó su altura cierto complejo?R: Cuando iba al instituto les sacaba una cabeza a mis amigas. Ahora veo que la gente se me queda mirando por la calle. Creo que no me he sentido exactamente acomplejada, pero sí me he sentido rara a veces por tener gente alrededor que no es como yo.P: ¿Tiene sueños deportivos más allá de la WNBA?R: Representando a España, me encantaría un podio en el Mundial. Y luego dentro de dos años estar en Los Ángeles en los Juegos Olímpicos con la selección española. Eso me haría muchísima ilusión.P: ¿Qué se lleva como enseñanza de sus padres para aplicar en la selección española?R: Humildad, respeto y paciencia. Me lo han dicho tanto que lo tengo hasta tatuado. Me han insistido mucho en respetar a las personas que tienes al lado y en la idea de que se consiguen cosas gracias a ti, pero también gracias a la gente que te rodea. Y tener mucha paciencia. Siempre me decían: “Awa, sé valiente, que todo va a llegar”. CréditosEstilismo: Alba Melendo Maquillaje y peluquería: Jordi Fontanals (Ana Prado) para Chanel y Miriam Quevedo. Manicura: Lucero Hurtado para OPI Producción: Cristina Serrano. Asistentes de fotografía: Pablo Rodríguez y Javier Suárez. Asistente digital: David García. Asistentes de estilismo: María Bravo, Alberto Valenzuela, Paula Vega y Naia Marino. Asistente de producción: Marina Marco.