Actualizado S�bado,

junio

00:11Un hombre apodado Kiki Dios recibe un balazo en la cabeza. Su sangre se desparrama por la calle Balmes n�mero 192. El sicario no respet� ni a la ley humana ni a la divina. Apret� el gatillo frente a una comisar�a. El Papa Le�n XIV estaba justo en Barcelona y la ciudad estaba blindada. A las 9:50, cuando comete el asesinato, estaba relativamente cerca, a metros de su recorrido camino de la c�rcel de Brians 1. Esa noche el Santo Padre hab�a dormido en el Palacio Arzobispal, a 2.500 metros del escenario del crimen. Desde ese d�a se ha tratado de identificar al verdugo y al muerto. Al sonido seco del disparo sigui� el estupor de los transe�ntes.La tardanza en identificar al ejecutado se debi� a que ten�a m�ltiples identidades. Sus allegados le llamaban Kiki. Su madre, quien siempre defendi� su inocencia, le conoc�a como Dios. Su nombre en su documentaci�n aut�ntica es Kristijan Aslanovic, de origen serbio. Tambi�n le conoc�an como Grcic. En lenguas eslavas, �el griego�.La primera vez que su nombre se hizo p�blico fue por un caso de asesinato tambi�n. Ocurri� en B�lgica, hace m�s de 24 a�os, en abril de 2002, en Malinas, una localidad al norte de la regi�n de Flandes. Serena y hermosa. Era una zona donde este crimen estremeci� a los vecinos de un lugar en el que los delitos m�s comunes eran los robos de bicicletas. En esa ocasi�n, el arma fue una UZI, el famoso subfusil de origen israel�. Una veintena de disparos —munici�n de 9�19 mm Parabellum— acribillaron a Ahmed Hares Mahmoudi. En ese asesinato, Kiki Dios estaba all�.EL ASESINATO DE HARESEste caso le llev� a juicio un lustro m�s tarde. Kristijan pas� un a�o y medio en prisi�n preventiva. Poco a poco se fue sabiendo lo que hab�a ocurrido para que mataran a Ahmed Hares. El d�a de su muerte, Kiki, a�n veintea�ero, acompa�aba al afgano Fahim Eshaghzey, cu�ado de Hares. Tambi�n estaba presente Ahad Eshaghzey, su primo, quien fue acusado tambi�n. El matrimonio entre Hares y la hermana de Fahim hab�a sido concertado. �La v�ctima criticaba a su esposa por no comportarse como una mujer musulmana y por no usar velo. Las discusiones eran frecuentes y la esposa era golpeada repetidamente�, relataba el medio belga La Libre.A Kiki, veterano del crimen organizado europeo, un sicario grabado a cara descubierta le asesina el 10 de junio, en una de las zonas m�s seguras de Barcelona. No se ha desvelado a�n su identidad.�Tres semanas antes del asesinato, Rita regres� a vivir con sus padres, llev�ndose consigo a su hijo. La noche del incidente, Hares rob� las placas de los autos de su esposa y su suegro...�. Se pretendi� relacionar el asesinato con un crimen por honor.En cambio, �Hares les dijo a sus familiares que sus suegros hab�an planeado matarle porque hab�a encontrado documentos que demostraban que su esposa participaba en actividades ilegales�. Fahim fue en su b�squeda junto a su amigo Kiki y su pariente Ahad. Y vaci� el cargador de la UZI contra Hares. Tras el juicio por el asesinato, el hombre que a�os despu�s morir�a en la calle Balmes fue absuelto. Pero su ascenso en el mundo del crimen belga no ces�. Ten�a los galones de su paso por la prisi�n pese a ser declarado no culpable. Ser�a, adem�s, un nexo entre Afganist�n y los Balcanes. Antes del reinado de la Mocro Maffia, Kiki Dios ya estaba all�.DESCUBIERTO COMO NARCOTras su absoluci�n, poco se supo de Kristijan Aslanovic. Hasta 2017, cuando �fue condenado a seis a�os de prisi�n en Amberes por el intento fallido de recuperar un cargamento de coca�na�, rememora Sam Reyntjens, reportero de policiales de la Gazet Van Antwerpen, quien identific� plenamente al narco. �Junto con dos c�mplices, fue detenido en uno de los muelles de fruta del puerto de Amberes. El contenedor conten�a 75 kilogramos de coca�na�.Para saber m�sDesde entonces permaneci� desaparecido para los medios. Hasta que le mataron a sangre fr�a en Espa�a. Poco se sabe de su mudanza a Barcelona. Ha trascendido que sus nexos los hab�a extendido con mafias de la droga de Latinoam�rica. Se especula con una huida frustrada de sus enemigos. Hoy B�lgica vive una batalla sin cuartel entre distintos clanes de la droga. Las investigaciones de los Mossos no cierran, por ende, ninguna puerta. Menos cuando hay una disputa abierta de los Skaljari contra los Kavac en la comunidad que gobierna Illa. Como ha publicado Cr�nica, es una �guerra entre clanes montenegrinos que ya deja muertos y tiroteos en Catalu�a�.El asesinato de Kiki sigue sorprendiendo por el escenario. Es una de las mejores zonas de la Ciudad Condal, siempre considerada segura. Y m�s cuando hab�a miles de agentes en las calles por la presencia del Santo Padre.'CASO DIAMANTE'El sexto asesinato por arma de fuego en Barcelona se conoce como Caso Diamante. Del sicario, a pesar de haber actuado a cara descubierta y de que los agentes han localizado el arma, no se sabe apenas nada. Est� su imagen, cuasi cinematogr�fica, con la pistola en la mano, pero su identidad no se ha desvelado a�n. La demora en su detenci�n ha llegado incluso al Parlament.El cad�ver de Aslanovic en plena calle Balmes, frente a una comisar�a.El president Salvador Illa, en sus horas de popularidad m�s bajas, ha asegurado, rotundo y con datos en la mano, que �Catalu�a no es Ciudad Ju�rez�. Que �se va a detener a quien cometi� el asesinato, ser� puesto ante las autoridades judiciales y lo pagar�. Los Mossos son m�s cautos. La identificaci�n de Kiki Dios, gracias a sus huellas digitales, es un paso m�s.Otro dato preocupante es la proliferaci�n de armas de fuego para cometer cr�menes, como anticip� este suplemento hace un par de semanas. A los Mossos les sorprende que estos tiroteos entre mafias �pasen en un corto periodo de tiempo�. Con evidente impunidad, en plena Barcelona, a plena luz del d�a, en bares, en las entradas de los portales. Las autoridades intentan evitar que los barones de la droga se asienten. Lo que vemos son una suerte de �puntas de lanza de estas organizaciones�. El temor: �Que si logran implantarse, entonces ser� muy dif�cil extraditarles�.El fin sin compasi�n de Kiki Dios, un narco con nexos con los Balcanes, Afganist�n y Latinoam�rica, que se mov�a por los bajos fondos del puerto de Amberes, da m�s alas a ese miedo.