California dio un paso clave hacia la creación de un nuevo impuesto para los residentes más ricos del estado. La propuesta, que ya fue incorporada oficialmente a la boleta electoral de noviembre, plantea aplicar un gravamen único del 5% a las personas con un patrimonio superior a los 1.000 millones de dólares. Sin embargo, el gobernador Gavin Newsom intenta frenar la iniciativa antes de que llegue a las urnas.La medida fue impulsada por el sindicato Service Employees International Union-United Healthcare Workers West (SEIU-UHW), que sostiene que los nuevos ingresos permitirían compensar el impacto de los recortes federales aplicados al programa Medicaid tras la aprobación del paquete fiscal impulsado por la administración de Donald Trump.De acuerdo con la propuesta, el impuesto alcanzaría a cerca de 200 multimillonarios de California. Los contribuyentes podrían pagar el monto en cuotas durante un plazo de cinco años.Según informó Cal Matters, los promotores de la iniciativa calculan que el impuesto recaudaría unos 100.000 millones de dólares. El 90% de esos recursos se destinaría a programas de salud, mientras que el 10% restante financiaría iniciativas vinculadas con educación y asistencia alimentaria. La Legislatura estatal administraría el fondo y podría asignar hasta 25.000 millones de dólares por año a programas como Medi-Cal y CalFresh.Newsom manifestó su rechazo casi de inmediatoSegún informó Cal Matters, el gobernador sostiene desde hace años que un aumento de impuestos para los grandes patrimonios podría incentivar la salida de empresarios e inversionistas del estado, una situación que, según afirma, afectaría la principal fuente de ingresos fiscales de California.Mientras el mandatario intenta negociar un acuerdo para retirar la propuesta antes del cierre definitivo de la boleta, varios empresarios de Silicon Valley ya financian una intensa campaña para impedir su aprobación.Entre ellos aparece Sergey Brin, cofundador de Google, quien aportó 82 millones de dólares al comité Building a Better California. Según la información difundida, Brin se habría mudado a Nevada ante la posibilidad de una mayor carga tributaria.Otros empresarios también respaldan la oposición, entre ellos Eric Schmidt, exdirector ejecutivo de Google; John Doerr, presidente de Kleiner Perkins; Stewart Resnick, presidente de The Wonderful Company; Chris Larsen, cofundador de Ripple Labs, y el inversor Ron Conway, que apoyan distintos comités creados para bloquear o debilitar la propuesta. En conjunto, esas campañas habían recaudado 107,9 millones de dólares hasta el 15 de junio.Qué sostienen los impulsores del impuesto adicionalLos impulsores del impuesto argumentan que California necesita nuevos recursos para sostener su sistema de salud. Según informó Cal Matters, el sindicato afirma que los cambios federales reducirán de manera significativa el financiamiento de Medicaid y pondrán en riesgo hospitales, clínicas, empleos y el acceso a la atención médica.El Departamento de Servicios de Salud del estado estima que los recortes federales podrían costarle a California unos 30.000 millones de dólares por año. Actualmente, alrededor de 14 millones de personas dependen de Medi-Cal, la versión californiana de Medicaid.La propuesta también enfrenta otros obstáculosDiversos especialistas consideran que, si resulta aprobada, casi con seguridad será objeto de demandas judiciales debido al carácter retroactivo del impuesto. La iniciativa establece que deberán pagarlo quienes residieran en California el 1 de enero de 2026, incluso si luego abandonaron el estado.Las primeras encuestas muestran un escenario dividido. Según Cal Matters, un sondeo citado en la iniciativa indica que el 50% de los votantes respalda el impuesto. Sin embargo, una parte importante de los consultados también expresó preocupación por la posibilidad de que empresarios y grandes fortunas trasladen sus negocios y patrimonio fuera de California si la medida finalmente entra en vigor.