LAGOS, Nigeria (AP) — Cuando el vuelo que llevaba a cientos de nigerianos que huían de Sudáfrica aterrizó en Lagos la semana pasada, la primera sensación del pasajero Iniebong James fue de alivio. Luego llegó la preocupación.Casi dos semanas después de regresar a su país, James, de 52 años, intenta volver a adaptarse a la vida que dejó hace 10 años, cuando hizo las maletas y se marchó a Sudáfrica con una visa de visitante de seis meses. Se quedó más tiempo y, pese a carecer de la documentación adecuada, se labró una vida como mecánico de autos en la provincia sudafricana de Cabo Oriental.Se las iba arreglando hasta que fue agredido por manifestantes antiinmigrantes en mayo, lo que le provocó una herida en la cabeza, contó a The Associated Press.El incidente ocurrió en medio de un fuerte aumento del sentimiento antimigratorio en Sudáfrica en los últimos meses, en los que se han celebrado marchas exigiendo la salida de las personas que no están en situación legal en el país y se reportaron actos de violencia contra algunos extranjeros.
Cientos de migrantes de Nigeria y de otras naciones africanas han sido repatriados recientemente desde Sudáfrica por sus gobiernos, alegando amenazas de violencia contra ellos y un creciente clima de tensión.








