Ha gozado de mayoría absoluta en las carteleras de España. Las expectativas estaban altas, pero Santiago Segura ha vuelto a demostrar que su techo siempre está unos palmos por encima. Y Torrente presidente es su demostración: la película, a finales de mayo, había recaudado más de la mitad que todo el cine español estrenado en lo que va de año.Segura advirtió de que, quienes deseaban ver Torrente presidente en su casa, debían esperar: la nueva aventura del aberrante personaje, tras tantos años sin saber de él, merecía una ventana en cines lo suficientemente grande como para nadie se la perdiera en cines. No obstante, ya solo quedan 6 días para que Torrente presidente llegue al streaming, concretamente a Netlfix: este 26 de junio, desembarca en la plataforma roja la película de Santiago Segura.12 años después de su Operación Eurovegas, Santiago Segura ha producido, dirigido, escrito y guionizado Torrente presidente en total clandestinidad. Ni siquiera hubo pase de prensa previo a la película para que los espectadores llegaran a salas sin saber nada de nada. Y, aunque algún cameo salió a la palestra antes de lo debido, la taquilla de Torrente presidente no se ha visto afectada por los destripes. Y es que, pese a todo, ver Torrente es vernos a nosotros mismos en nuestra versión más hiperbólica. Y, hasta cierto punto, asomarnos a un abismo que no anda muy lejos.¿De qué trata 'Torrente presidente'?Torrente, convencido desde siempre de ser un héroe nacional pese a su absoluta ineptitud, acaba metiéndose en política tras dejarse persuadir por quienes ven en él un filón. Con su estilo soez, demagógico y plagado de ocurrencias, consigue algo que nadie esperaba: convertirse en líder de NOX, un partido populista hecho a su medida. Torrente es un hombre miserable, cínico, mentiroso y ruin, que ve en la política exactamente lo que es: una oportunidad para trepar y sacar tajada. Lo llamativo es que no va tan desencaminado. Lo que en cualquier otra persona sería un defecto insalvable, en él funciona como combustible. Sus delirios de grandeza, que durante años no fueron más que fanfarronadas de bar, empiezan a tomar forma. España, a su pesar, puede estar a punto de tener el líder que se merece.