Peter, 55 años, Jennifer, 48, Julián, 12 y Melanie, 8. Toda la familia tiene la camiseta de Argentina (parecería original además).Todos tienen Messi escrito en la espalda. Las tres estrellas y el escudo de AFA. A la vista nomás te das cuenta de que no son argentinos. Estamos en el principal estadio de Kansas City y la previa ya empieza a despertar rarezas. ¿Por qué tanto? ¿Por qué se ponen la camiseta de otro país? ¿Cómo es eso? Y fui y les pregunté. “Because of Messi”(“por Messi”), dijeron. Y con eso alcanzó. Los argentinos en general nos hemos enojado en competencias internacionales con un “nadie nos quiere”. Esto se dio bastante en los noventa y arranque de los 2000, hasta 2015 más o menos. Cualquiera que haya ido a eventos internacionales se encontró con ese escenario. Y en ese mismo contexto, Brasil era la mimada, de la mano de fenómenos futbolísticos y su alegría de siempre. Reconozco que a mí no me preocupaba tanto, pero a la vez entiendo a los que sí les molestaba. Y esto pasaba siempre. Hasta que llegó Messi y se acabó el reinado verde amarelho. Un solo tipo pudo con todo un país. Créase o no, hoy a nosotros nos quieren más que a Brasil y todo es por Lionel Andrés.
Esto no les gusta a los autoritarios












