Vanisa Anifa, una bebé de seis meses de edad fallecida por ébola, fue enterrada este viernes 19 de junio por dolientes y miembros de un orfanato del este de la República Democrática del Congo, en el que ya suman tres menores muertos por la enfermedad.Con una cruz en las manos, la gente se mantuvo a distancia cuando trabajadores de salud con mascarillas y guantes bajaban el pequeño ataúd a la tierra, y un sacerdote católico rezaba sobre su cuerpo.

Regiones del Congo aplican medidas preventivas, incluso en funerales“Es un sentimiento de tristeza porque hemos perdido a una de los nuestros, una hija de la Iglesia”, dijo el padre Innocent Ndogo.“Como siempre hemos dicho, el Señor da y el Señor quita”.Ituri, la región en el centro del brote actual, ha reportado más del 90 por ciento de los casos.

La respuesta se ha complicado por enfrentamientos entre residentes y profesionales de la salud debido a los entierros interrumpidos y a la respuesta al brote, que en ocasiones se ha militarizado.La naturaleza impersonal de las prácticas de entierro seguro y la gravedad de la epidemia quedaron en evidencia el viernes, ya que sólo se permitió a los trabajadores sanitarios con equipo de protección manipular el ataúd y realizar el sepelio.Bundibugyo, el tipo de ébola presente en este brote, no cuenta con tratamiento ni vacuna aprobados.