EditorialEl nuevo proyecto establece criterios centrados de manera exclusiva en aspectos cl�nicosActualizado Viernes,
junio
23:01Audio generado con IALa reforma que prepara el Gobierno de la prestaci�n por cuidado de menores afectados por c�ncer u otra enfermedad grave (CUME) ha generado un gran temor entre las 18.000 familias que reciben esta vital ayuda p�blica, dise�ada para quienes reducen su jornada laboral con el fin de cuidar a estos ni�os y adolescentes. El nuevo decreto que prepara el Ministerio de Inclusi�n, Seguridad Social y Migraciones, dirigido por Elma Saiz, complica innecesariamente los tr�mites para mantener algunas de estas prestaciones. Si bien incorpora avances positivos -ampl�a su duraci�n y el listado de enfermedades-, el endurecimiento de algunos requisitos dificulta mucho los tr�mites burocr�ticos e incluso podr�a dejar fuera a familias que dependen de esta asistencia.El aspecto m�s pol�mico, seg�n denuncia la asociaci�n que representa a estas familias, es que el nuevo proyecto establece criterios centrados de manera exclusiva en aspectos cl�nicos, sin valorar la realidad cotidiana de muchos ni�os que precisan cuidados constantes a causa de enfermedades neurol�gicas y psiqui�tricas o trastornos de la conducta. Adem�s, deriva la evaluaci�n a m�dicos especialistas, fuera del cauce de la Atenci�n Primaria, cuyos profesionales mantienen un contacto m�s cercano con las familias.Varios de los casos que retratamos hoy en nuestras p�ginas son muy complejos. Se trata de padres cuyos hijos padecen varias dolencias, como par�lisis cerebral, autismo severo o discapacidades graves. Familias para las cuales esta ayuda resulta absolutamente indispensable.El borrador, cuyo objetivo declarado es ampliar la protecci�n a los beneficiarios, est� a�n abierto, por lo que todav�a puede corregirse. El control de las prestaciones p�blicas es imperativo: el Gobierno est� obligado a poner los medios para que �stas lleguen a quienes realmente las necesitan con el menor fraude posible. Sin embargo, cuando se trata de hogares especialmente dependientes, las instituciones deben extremar el cuidado. Son familias que necesitan el apoyo de toda la sociedad, empezando por un sistema confiable.







