SOUTHAMPTON, N.Y. (AP) — El casillero destrozado en Oakmont el año pasado forma parte del currículum de Wyndham Clark tanto como el título del Abierto de Estados Unidos que ganó dos años antes.Así es la vida en un mundo repleto de cámaras de teléfonos celulares y videos virales. Así es la vida en el golf profesional, un deporte basado en gestionar el fracaso y canalizar las emociones —y en el que el éxito de una semana, o de un año, no siempre se traslada al siguiente.El lugar de Clark en lo más alto de la tabla de posiciones del US Open tras su segunda ronda en Shinnecock el viernes trajo los recordatorios esperados de su recorrido cargado de emociones por un deporte —una vida, en realidad— que el propio Clark reconoció que nadie conquista de verdad.“Estaba en la cima del mundo con mi juego, al menos cuando gané el Abierto de Estados Unidos, y luego tuve algunos buenos años. Y después, de repente, estoy pidiendo disculpas por romper un casillero”, comentó Clark, de 32 años.
Así como el gran tenista John McEnroe siempre tendrá el “¡No puede hablar en serio!” junto a los siete títulos de Grand Slam en individuales que ganó en otra de las mayores ollas de presión del deporte, Clark siempre tendrá el casillero roto en Oakmont.











