NoticiaEl sujeto denunció que el establecimiento no dio respuestas. Su familia ahora lo cuida.Se trata de un medicamento anticanceroso inyectable de uso hospitalario. Foto: iStockPERIODISTA19.06.2026 16:46 Actualizado: 19.06.2026 17:44

Una grave negligencia médica en el sur de Bogotá mantiene en vilo a una familia entera, luego de que un procedimiento de inyectología terminara en una tragedia médica y ahora con repercusiones legales.La víctima es Gustavo Giraldo Rojas, un conductor de camión de 43 años, quien enfrenta la dolorosa realidad de perder la mayor parte de su glúteo debido a una grave infección provocada tras ser inyectado en una droguería del barrio San Cristóbal Sur. LEA TAMBIÉN 'Me ofrecieron la inyección'Al hombre lo inyectaron en una farmacía del sur de Bogotá. Foto:iStock.El angustiante caso fue revelado inicialmente por el medio Alerta Bogotá. Durante una dura entrevista, Giraldo explicó que todo comenzó por algo tan común como una migraña."Yo solo pregunté qué me podían dar para el dolor… ellos me ofrecieron la inyección”, confesó el afectado. En el mismo espacio, el hombre reveló que aquel día en que le aplicaron la inyección, una persona encargada del negocio le inyectó el medicamento donde se habían mezclado varias ampolletas: "Me vendieron una inyección mezclando tres ampolletas en una misma jeringa". LEA TAMBIÉN El hombre recibió una inyección que, ahora, le está molestando. Foto:iStockEl drama empeoró por la evidente falta de preparación de quien manipuló la jeringa. Según la información difundida por el medio señalado, el procedimiento fue ejecutado por una persona inexperta."La chica me la aplicó ahí mismo. Yo sentí el impacto al momento", relató Giraldo, añadiendo que la mujer aparentemente estaba aprendiendo y recibía instrucciones de otra persona que estaba en el consultorio: "Estaban dos personas, una aplicó y la otra estaba dando indicaciones".Pocas horas después, el cuerpo de Gustavo reaccionó de forma alarmante. "Empezó a inflamarse, a crecer y a cambiar de color", describió el paciente. LEA TAMBIÉN 'Llevo casi dos meses con la herida abierta'Tras aplicarse la inyección comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza. Foto:iStockDesde entonces, la vida del hombre se convirtió en una pesadilla, pues el calvario se extiende desde hace dos meses. Sus últimas semanas han estado caracterizadas por cirugías recurrentes y un dolor extremo. "Cada seis días me hacen limpiezas. Llevo casi dos meses con la herida abierta", detalló.El diagnóstico para el hombre es aún más devastador. "Me dijeron que está comprometido el 75 % del glúteo", aseguró, y advirtió que el daño escaló a los huesos, ya que "el medicamento alcanzó a afectarle el fémur".Este lamentable suceso afectó gravemente la estabilidad financiera de su familia. Debido a que permanece inmovilizado en una cama, Giraldo no puede ejercer su profesión de transportador: "Soy conductor de camión y en este momento no puedo trabajar".El hombre era camionero pero ya no trabaja. Foto:Nelson Ardila. LEA TAMBIÉN 'Mi esposa dejó de trabajar para poder cuidarme'El hombre también aprovechó el espacio para explicar que el cuidado diario requiere toda la atención de su familia: "No me puedo sentar ni mover solo. Mi familia me ayuda en las actividades diarias". Ante esto, el impacto financiero fue doble: "Mi esposa dejó de trabajar para poder cuidarme", indicó.Pese a la seriedad de los hechos, la reacción de la farmacia, por el momento, ha sido lenta y frustrante. Según relató Giraldo, cuando solicitó explicaciones en el local, los propietarios actuaron con absoluta indiferencia ante la situación: "Me dijeron que hiciera lo que quisiera, que demandara".El hombre recibió una inyección en una droguería del sur de Bogotá. Foto:iStockAsimismo, el conductor señaló que las autoridades parecen haberle dado la espalda: "Ya puse la denuncia ante la Fiscalía, pero no he tenido respuesta". También agregó que se dirigió hasta la Secretaría de Salud, pero obtuvo otra amarga respuesta: "Me dijeron que el caso fue cerrado". LEA TAMBIÉN El afectado reiteró que el local no contaba con señalización adecuada para este tipo de prácticas: "No vi autorización ni avisos de que pudieran realizar ese procedimiento".El caso sigue bajo investigación penal mientras el paciente clama por justicia y apoyo local.Pese a que EL TIEMPO se contactó con voceros de la Secretaría de Salud para indagar qué acciones se estaban tomando con respecto a este caso, al cierre de esta edición no se obtuvo ninguna respuesta.FELIPE SANTANILLA AYALAREDACCIÓN ÚLTIMAS NOTICIAS Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.