Un hombre de 38 años ha fallecido a primera hora de este viernes en la localidad castellonense de Almenara, de poco más de 6.800 habitantes, a causa de las heridas por arma blanca que le habría causado otro hombre, ya detenido, en el transcurso de una discusión entre ambos, según han informado fuentes de la guardia civil.Una patrulla con varios agentes se ha movilizado hasta el lugar de los hechos después de que se haya recibido una llamada al 112 alertando de que se estaba produciendo una discusión entre dos hombres. Tras personarse, los agentes han confirmado el fallecimiento del varón y han procedido a la detención del presunto autor de los hechos, aunque no han trascendido más detalles sobre el arresto.La investigación sigue abierta para esclarecer las circunstancias del suceso, han señalado desde el cuerpo de seguridad pero, según ha podido saber Efe, la discusión se habría iniciado en el domicilio familiar de una mujer de 33 años, entre su actual pareja y su expareja. Al parecer, en el transcurso de la misma, su pareja —natural de Xilxes— habría atacado con un arma blanca a su expareja —de Benifairó de Les Valls—, causándole heridas mortales.El CICU ha movilizado una unidad del SAMU, tras recibir aviso para asistir al herido. El equipo médico del SAMU ha confirmado el fallecimiento del hombre.El caso de Almenara suma el tercer fallecido por arma blanca en la Comunidad Valenciana en menos de una semana.Otro hombre fallecía este martes en el transcurso de una reyerta con armas blancas a las afueras del municipio valenciano de Aldaia y otros dos eran detenidos por estos hechos. Una de las principales hipótesis en las que trabaja la guardia civil es la de que el crimen se hubiera producido durante una pelea, posiblemente entre residentes de una nave o antigua vivienda ubicada en el campo ubicado fuera del casco urbano, no muy lejos del polígono industrial donde se practicaron las detenciones.Pocas horas antes, en Burjassot, otro hombre moría en la clínica de logopedia que regentaba en esta localidad valenciana, tras ser apuñalado presuntamente por el padre de un paciente, que confesó el crimen ante la policía. El progenitor, para el que se ha decretado prisión provisional, declaró al entregarse que asestó un navajazo al terapeuta porque creyó que podría haber abusado sexualmente de su hijo.