Mientras Guillermo Ochoa suma su sexta Copa del Mundo y Raúl Jiménez disputa la cuarta de su carrera, una parte importante de la Selección Mexicana vive el torneo por primera vez. Apenas dos partidos han bastado para que Javier Aguirre entregue el escenario más grande del futbol a una nueva generación.México ha utilizado ya a 13 futbolistas que disputaron su primer partido mundialista, una cifra poco común para una selección que además ya aseguró su clasificación a la siguiente ronda.La lista comenzó a construirse en el encuentro inaugural frente a Sudáfrica. Raúl Rangel, Johan Vásquez, Israel Reyes, Erik Lira, Brian Gutiérrez, Álvaro Fidalgo y Julián Quiñones aparecieron como titulares, mientras Armando González y Gilberto Mora ingresaron desde el banquillo para completar nueve estrenos mundialistas.Te puede interesar: Gilberto Mora: De la tierra de Tijuana al césped del MundialAnte Corea del Sur llegaron cuatro debuts más. Luis Romo, Santiago Giménez, César Huerta y Obed Vargas sumaron sus primeros minutos en una Copa del Mundo. En total son 13 jugadores que jamás habían disputado un partido mundialista y que ahora forman parte activa de un equipo que lidera el grupo.El caso de Johan Vásquez y Luis Romo merece una precisión. Ambos formaron parte de la convocatoria mexicana en Qatar 2022, pero ninguno tuvo minutos en aquel torneo. Su verdadero debut mundialista ocurrió en 2026.La cifra adquiere mayor dimensión cuando se observa el contexto histórico. Durante muchos años, México construyó sus Mundiales alrededor de grupos experimentados. En Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea-Japón 2002 o Alemania 2006, los procesos estaban encabezados por futbolistas que acumulaban varios ciclos mundialistas.Incluso en Rusia 2018 y Qatar 2022 la renovación se dio de manera gradual. Los jóvenes aparecían como piezas complementarias y no como protagonistas.Aguirre eligió otro camino. No convocó jóvenes para que adquirieran experiencia desde la banca; los convocó para jugar.Raúl Rangel se convirtió en el portero titular del Mundial. Israel Reyes se consolidó en la defensa. Erik Lira y Álvaro Fidalgo asumieron responsabilidades en la construcción del juego. Julián Quiñones, Brian Gutiérrez, Santiago Giménez y César Huerta recibieron protagonismo en ataque. Obed Vargas apareció como una de las revelaciones del equipo y Gilberto Mora es el icono de una generación que llegó antes de lo esperado.La señal es clara: México no está preparando el relevo para después del Mundial. Lo está construyendo durante el Mundial.La historia encuentra su mejor símbolo en Gilberto Mora. Con apenas 17 años y 240 días se convirtió en el jugador más joven de la Copa del Mundo 2026 y en el primer mexicano menor de 19 años en disputar un encuentro mundialista.Su presencia representa un cambio de paradigma. Durante décadas, el futbol mexicano administró con cautela los procesos juveniles. Hoy uno de sus mayores talentos debutó antes de cumplir la mayoría de edad. Pero quizá el dato más revelador no está en Mora, sino en el grupo completo.De los futbolistas que han tenido actividad en el torneo, más de la mitad viven su primera experiencia mundialista. Y lo hacen en un equipo que ha ganado sus dos primeros partidos, que ya aseguró su boleto a la siguiente ronda y que busca encadenar tres victorias consecutivas en una Copa del Mundo por primera vez en la historia.Aguirre dijo después del triunfo sobre Corea del Sur que había utilizado a diez debutantes. La cuenta real ya es de trece. Y todavía quedan tres nombres esperando su oportunidad: Mateo Chávez, Guillermo Martínez y Carlos Acevedo.México ya consiguió la clasificación. Ahora persigue algo más difícil: convertir una generación prometedora en una generación histórica.Los primeros capítulos ya están escritos. Y lo escriben futbolistas que hasta hace unos días jamás habían jugado un minuto en una Copa del Mundo.