NoticiaEl subdirector de la Misión de Observación Electoral hizo un balance en EL TIEMPO sobre la segunda vuelta, la polarización y retos institucionales.Elecciones presidenciales 2026 Foto: Mauricio Moreno. EL TIEMPOPERIODISTA19.06.2026 12:12 Actualizado: 19.06.2026 12:12
En entrevista con EL TIEMPO, el subdirector de la Misión de Observación Electoral (MOE), Frey Muñoz, habló sobre el tono de la campaña de segunda vuelta, los niveles de polarización, los riesgos de desinformación y el papel de las instituciones en la recta final electoral de estas elecciones en segunda vuelta.¿Se ha visto un cambio de tono en la recta final de la campaña de segunda vuelta?Sí, lo que vemos es cómo se profundizó la confrontación personal entre las candidaturas, con ataques dirigidos más a las personas que a los programas de gobierno. Esa radicalización se ha expresado en denuncias penales entre los candidatos, llamados a quitar visas, judicializaciones y acusaciones públicas graves. También se ha pasado a un plano más jurídico, con tutelas y discusiones en el ámbito de la legalidad, e incluso con la participación de jueces en el debate. En general, se observa un paso de lo político a lo jurídico, acompañado de un aumento de la confrontación en redes sociales. El tono, que ya era complejo, se ha vuelto más oscuro en esta etapa final.Frey Muñoz, subdirector de la MOE. Foto:MOE¿Qué tan polarizado está el país y qué riesgos implica esa polarización?En política siempre hay contradicciones entre propuestas, pero el problema aparece cuando el contradictor político empieza a verse como un enemigo. Esa es la principal dificultad. Esa lógica lleva a una radicalización en la que el otro deja de ser un adversario democrático y se convierte en un enemigo al que se busca atacar con denuncias penales o señalamientos internacionales. El riesgo es que esto afecte incluso la forma en que se gobierna después de las elecciones, especialmente en un país que está prácticamente dividido en dos bloques.Además, esa polarización puede derivar en desinformación, discursos de odio y ataques al sistema electoral, lo que debilita la confianza en las instituciones. Incluso se puede trasladar al comportamiento ciudadano, con episodios de violencia o confrontación en espacios políticos.¿La sociedad está realmente tan polarizada como parece?Depende de los contextos y de los círculos sociales. La percepción cambia según con quién se hable. Sin embargo, sí hay casos de radicalización. En algunos espacios políticos, diferencias de opinión han terminado en agresiones físicas, lo que evidencia intolerancia. Aunque en grupo el comportamiento suele ser más emocional, como señalan los estudios sociales, hay expresiones que muestran rechazo fuerte hacia el otro.Elecciones 2026. Foto:MAURICIO MORENO / EL TIEMPO¿Cuáles han sido los principales “lunares” de la campaña?Uno de los principales problemas fue la ausencia de debates entre los candidatos, lo que impidió un intercambio directo de ideas y propuestas.Predominó la confrontación. También se evidenció el uso de herramientas judiciales en el debate político, lo que, aunque es legítimo, refleja un alto nivel de confrontación y descrédito entre los actores, porque si tu denuncias a otro lo ves como un criminal y eso no es bueno para la democracia. Otro punto crítico fue la desinformación y el uso de lenguaje tóxico en redes sociales, así como la persistencia de narrativas de fraude, incluso por parte de personas con alta visibilidad pública.A esto se suman denuncias de participación indebida en política y posibles casos de compra de votos o constreñimiento, lo que refleja retos aún pendientes en la cultura democrática. LEA TAMBIÉN En cambio, ¿qué se podría destacar de esta campaña?Un aspecto positivo es que la ciudadanía entendió mejor el proceso electoral, en parte por la necesidad de responder a los señalamientos de fraude. Esto llevó a una mayor pedagogía sobre el funcionamiento del sistema electoral y el rol de las instituciones como la Registraduría, el Consejo Nacional Electoral y los jurados de votación.También se fortalecieron los mecanismos de transparencia, la logística electoral y las medidas de seguridad. En conjunto, la institucionalidad se mostró activa y coordinada en defensa del proceso democrático, con mensajes conjuntos de distintas entidades y de la sociedad civil llamando a confiar en los resultados.¿Qué diferencias se han visto en esta campaña frente a las anteriores en el plano digital?Se ha incrementado el uso de inteligencia artificial y redes sociales en la comunicación política, especialmente en publicidad y estrategias de campaña. La inteligencia artificial ha sido usada tanto para producir contenidos engañosos como para fortalecer estrategias de marketing político. Al mismo tiempo, también ha servido para analizar y hacer seguimiento a la desinformación y a los discursos de odio.Los influencers se han consolidado como actores políticos relevantes, aunque persiste la dificultad de diferenciar entre opinión, activismo y contenido patrocinado. Esto genera una mezcla compleja en la comunicación política digital. En general, se observa un entorno más rápido, más mediático y con mayor riesgo de desinformación, lo que obliga a una mayor verificación por parte de los ciudadanos.Alejandra Barrios y Frey Muñoz, directora y subdirector de la MOE. Foto:MOE.¿Qué llamado hacen frente al ambiente de tensión y posibles alteraciones del orden público que se han mencionado?El llamado principal es a confiar en el proceso electoral, que es confiar en los ciudadanos. Esto incluye confiar en el voto ciudadano, en los jurados de votación, en los jueces, en la Registraduría y en el Consejo Nacional Electoral. También implica esperar los resultados oficiales y, en caso de diferencias, acudir a los escrutinios y mecanismos institucionales.Se insiste en respetar los resultados, evitar información no verificada y no recurrir a vías de hecho o a la violencia. El mensaje es que las elecciones deben resolverse dentro del marco institucional.¿Cuáles son los riesgos de que el Presidente no reconozca los resultados, como pasó en la primera vuelta?La declaratoria de la elección no depende del presidente, sino del Consejo Nacional Electoral, que es un órgano autónomo. Por lo tanto, el proceso institucional continúa independientemente de cualquier declaración política.En caso de un desconocimiento, tendría que haber una justificación clara. Ese fue precisamente el llamado que le hizo el Tribunal Administrativo de Cundinamarca en el sentido de que cualquier información en contra el proceso electoral tiene que tener una debida verificación por lo que él mismo representa bajo su cargo público como símbolo de la unión nacional y como funcionario público.Desde el punto de vista político, desconocer los resultados sin fundamento sería un mal mensaje, ya que puede influir en el comportamiento de los seguidores. Por eso se insiste en respetar los resultados.Paula Valentina RodríguezRedacción PolíticaMás noticias en EL TIEMPO¿Están reportando bien los gastos los candidatos? Foto: Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













