Las comparaciones siempre son odiosas, y si no que se lo digan a Donald Trump. A las puertas del 250 aniversario de la independencia, mientras el actual inquilino de la Casa Blanca vende una imagen de país a base de violencia, sangre, sadismo e insultos para celebrar su 80 cumpleaños, los Obama fueron hasta Chicago para reinvidicar unos EE.UU. totalmente diferente y “sin reyes (no kings)” durante la inauguración de su centro cívico y cultural, en un acto en el que estuvieron rodeados de tres expresidentes, George W. Bush, Bill Clinton y Joe Biden; la exvicepresidenta Kamala Harris, el gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, o la congresista y ex portavoz de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. También estuvieron presentes otros exlíderes internacionales como el ex primer ministro italiano Matteo Renzi; el ex primer ministro de Canadá Justin Trudeau; o la excanciller alemana Angela Merkel.
Los Obama al completo, Barack, Michelle y sus hijas, Malia y Sasha, fueron los protagonistas de un acto muy emotivo. Tanto, que el propio expresidente no pudo evitar las lágrimas ante el discurso de su pareja. “Me dijiste hace muchos años que no podías prometerme el mundo, pero sí una vida interesante. Y por supuesto, te superaste a ti mismo y lograste darme ambas cosas. Sé que no siempre ha sido fácil, pero no ha habido un solo segundo en todo este tiempo en el que estar a tu lado no me haya dejado asombrada”, aseguró la ex primera dama.










