La imagen, no me negarán, causa efecto. Se trata de Borja Iglesias, atacante de referencia del Celta de Vigo y uno de los delanteros españoles cuyo idilio con el gol atraviesa una fase especialmente fecunda.PublicidadPues bien, el bueno de Borja no puede acceder a la concentración de la selección española. Se desconocen los motivos, descartamos la demora del futbolista al tratarse de tremendo profesional, el caso es que alguien en la valla le pide que se identifique.😂 La ANÉCDOTA más SURREALISTA de BORJA IGLESIAS.🇪🇸 El delantero de la selección no podía entrar al centro de entrenamiento... porque no le reconocían. pic.twitter.com/8OI833Um8y— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) June 18, 2026
Sería bello escucharle decir: "Me llamo Borja Iglesias y soy parte integrante de este proyecto futbolístico", pero el gallego –al ser persona comedida– se limita a decir, con sonrisa nerviosa, que, en efecto, él es Borja Iglesias, tal y como el agente de seguridad, divertido con la situación, ufano incluso, ya ha adivinado.La secuencia ha causado cierto revuelo en redes. A fin de cuentas todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sido Borja Iglesias. Todos, en mayor o menor medida, nos hemos visto sometidos al escarnio de no poder acceder al lugar que legítimamente nos pertenece.Ver así a Borja Iglesias es como ver a Hermann Tertsch a las puertas del Toni 2 sin que nadie le reconozca. O mejor; imagínense a Miguel Ángel Rodríguez llamando incesante a la puerta de la fábrica de Johnnie Walker y que nadie le reciba.










