Por Jennie Shrem Serur,Directora General del Instituto de Promoción Turística de la Ciudad de MéxicoLa Ciudad de México demostró que el futbol puede ser mucho más que un espectáculo deportivo.Más allá de los goles y ser una de las sedes de la Copa del Mundo 2026, la capital del país supo transformar la pasión por el futbol en una fiesta deportiva-cultural de gran escala y reafirmar su liderazgo como destino turístico de primer nivel en donde visitantes nacionales e internacionales han encontrado diversas experiencias, las cuales combinan tradición, innovación y hospitalidad.De acuerdo con cifras de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum: “Hay mucho ambiente del mundial. El primer día estuvieron cerca de 100 mil personas”. Y mencionó que este lunes la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, asistió a la reunión del gabinete. Y estimó que acudieron 412 mil personas, nada más en la Ciudad de México en todas las sedes en donde se vio la inauguración.En este escenario, el Bosque de Chapultepec se convirtió en el crisol de culturas como sede de la Aldea Global, donde participa el Instituto de Promoción Turística de la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, con el Pabellón de México, y se ubica el acceso de la Puerta de los Leones, se transformó en un espacio donde están 31 países de la Copa del Mundo 2026, lugar donde comparten con connacionales y viajeros su riqueza cultural, arte, gastronomía, música, experiencias tecnológicas y tradiciones en pabellones internacionales, que permiten a los visitantes hacer un viaje sensorial y recorrer el mundo, sin salir de la ciudad.Por su parte, el Gran Desfile Mundialista hizo latir Paseo de la Reforma al ritmo del fútbol y la transformó en un carnaval de colores y sonidos. Aquí participaron carrozas temáticas y comparsas multiculturales que mostraron la diversidad de las naciones participantes, convirtieron el trayecto de la Glorieta de la Diana al Monumento a la Revolución en un escenario abierto para la convivencia familiar y con visitantes de diferentes naciones del mundo, diseñado para que la ciudad viviera la fiesta mundialista.Asimismo, el Fan Fest del Zócalo se convirtió en un foro abierto, en un punto de encuentro en donde cien mil de personas se reunieron para ver la ceremonia inaugural y los partidos de la Copa del Mundo 2026, así como para escuchar conciertos y compartir experiencias culturales en una mezcla de gastronomía mexicana e internacional, junto con actividades interactivas, características de la hospitalidad y apertura cultural de la Ciudad de México, Corazón Grande.En el stand de la Ciudad de México podrás encontrar desde un robot que baila, habla, camina, interactúa y otorga información turística de la Ciudad de México a los asistentes, además de que el mismo lugar se encuentran infor,maci´+on turística de la capital del país con folletería, códigos QR, así como juegos interactivo desde una mini cancha de fútbol, la Lotería de la Ciudad de México, el juego de canicas y pinta caritas, entre otros.Esta fiesta se extendió a las 16 alcaldías, con los 18 Festivales Futboleros, que con identidad propia, llevan el Mundial a parques y deportivos comunitarios. Allí, las familias disfrutaron de transmisiones, juegos infantiles y antojitos locales. Estos encuentros reforzaron la identidad y demostraron que la cultura también se construye desde lo cotidiano.Así, la Ciudad de México, Corazón Grande, bajo el liderazgo de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, se convirtió en protagonista de una experiencia turística cultural sin precedentes. El futbol fue el detonador, pero la verdadera victoria estuvo en mostrar al mundo una capital inclusiva, que sabe celebrar su diversidad, abrir sus puertas y ofrecer a cada visitante un viaje inolvidable.Cada pabellón, cada desfile, cada festival futbolero y cada encuentro en el Zócalo y las 16 Alcaldías han mostrado que la capital del país, con su Corazón Grande, abre sus puertas al mundo con identidad propia, hospitalidad de primer nivel y la riqueza turística -cultural, que hacen de la Ciudad de México un destino que no se olvida.El legado de la Copa del Mundo 2026 no se medirá en goles, sino en experiencias compartidas: turistas internacionales que han descubierto una nueva cultura, las familias mexicanas han convivido en sus colonias y barrios y la Ciudad de México se reafirmó como corazón cultural de América Latina con la magia de la capital mexicana.Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.