Anna BujBruselas. Corresponsal 19/06/2026 10:30 Actualizado a 19/06/2026 10:51 El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, protagonizó anoche el inicio de la cumbre de líderes europeos en Bruselas, que se alargará este viernes centrada en las delicadas negociaciones sobre el próximo presupuesto comunitario. Pero la sesión dedicada a Ucrania se alargó más de lo esperado. No solo para aplaudir el inicio formal de las negociaciones para que Kyiv entre en el proceso de adhesión de la UE, sino por un sustancial debate sobre si Europa debe o no mantener puentes abiertos con el Kremlin.El asunto ya lleva meses planeando sobre Bruselas, con algunos países como Italia o Francia pidiendo abiertamente que se negocie con Moscú. Pero ahora ha tomado un nuevo impulso después de que en los últimos días se haya sabido que Pedro Lourtie, el jefe de gabinete del presidente del Consejo Europeo, António Costa, llamase en dos ocasiones al Kremlin para mantener una vía de contacto.Sin negociacionesEl objetivo del portugués es mantener un canal diplomático abiertoSegún fuentes cercanas al asunto, no se trata en ningún caso de unas negociaciones políticas ni de que el portugués pretenda erigirse como el mediador europeo en unas posibles conversaciones de paz. Sino que, como ya había dicho el socialista en alguna ocasión, mantener un canal diplomático abierto. “El objetivo es estar preparados para, cuando el momento adecuado llegue, defender los intereses europeos”, asegura una fuente comunitaria. “Estamos hablando de contactos sin sustancia ni negociaciones, diplomáticos haciendo trabajo diplomático”, insisten.Sin embargo, el asunto ha generado una enorme división en la sala. No solo entre los favorables y contrarios a tender puentes con el Kremlin —los países bálticos o los nórdicos, por ejemplo, no quieren saber nada de hablar con Vladímir Putin—, sino también sobre quién debería ser la persona con el mandato para hacerlo si llega el momento.Hay quien ha aplaudido abiertamente la iniciativa de Costa, como el primer ministro belga, Bart de Wever. “La pregunta es si Putin quiere negociar. Hasta entonces, nadie mejor que Costa puede representar a la UE”, dijo a Politico tras la reunión. A puerta cerrada, algunos otros líderes expresaron un mensaje similar, según ha podido saber este periódico. Entre ellos, los mandatarios de Eslovenia o Austria, o la italiana Giorgia Meloni, muy favorable a abrir un canal diplomático y a la iniciativa de Costa.También el francés Emmanuel Macron considera que Costa hizo bien al indicar ante sus homólogos que hay asuntos, como la ampliación o las sanciones, que afectan directamente a la UE y por lo tanto, es una voz autorizada. “Cualquier paso que pueda llevar a un cese de las hostilidades será bienvenido”, resumió el premier esloveno Janez Janša. En cambio, Merz mantuvo un perfil bajo, aunque los mensajes que ha dado son más bien fríos contra esta iniciativa. Otros coinciden en que el formato adecuado sería hacerlo a través del grupo E-3 (Alemania, Francia y el Reino Unido), las tres principales potencias diplomáticas europeas. También Italia o Polonia piden un rol en las negociaciones. “No tiene sentido tener canales diplomáticos si no hay razón para estas conversaciones”, ha comentado el letón Andris Kulbergs, que, sin embargo, ha añadido que no debería ser ningún país en concreto el que hable en nombre de la UE. “Tenemos las instituciones y no debemos cambiar las normas”.El debate fue “muy constructivo”, ha sostenido esta mañana el neerlandés Rob Jetten. “En el momento, está claro que Putin no quiere negociar o una paz justa. No discutiremos sobre quién será el hombre o la mujer hablando en nombre de la UE”, ha indicado en su llegada a la segunda jornada de cumbre. Institucionalmente, quedó claro que es Costa como presidente del Consejo Eurpeo el encargado de representar los intereses de la UE. El polaco Donald Tusk fue también, como Macron y Meloni, muy claro al respecto.Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).
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