La onda expansiva de la maniobra política de los republicanos para asegurar la mayoría en el Congreso ha abierto una grieta dentro del Partido Demócrata en Florida. El nuevo mapa electoral promovido por el gobernador Ron DeSantis alteró de tal manera la geografía electoral que borró el Distrito 25, el escaño que Debbie Wasserman Schultz ocupaba hasta ahora en Broward, al norte de Miami, dejando a la propia congresista viviendo en otro distrito y a sus electores dispersos en otros de tendencia republicana. Ahora Wasserman Schultz está compitiendo por la nominación en el Distrito 20, un bastión demócrata de mayoría negra al norte de Miami que quedó vacante tras la renuncia de Sheila Cherfilus-McCormick en abril. Para Wasserman Schultz, que por más de 20 años ha representado a los votantes de Broward, el Distrito 20 es una de las pocas opciones viables para mantenerse en Washington. Pero el hecho de que Wasserman Schultz sea blanca y aspire a representar un distrito congresional de mayoría negra de Florida ha puesto de relieve un dilema para los demócratas: la redistribución electoral los ha puesto contra las cuerdas de cara a las elecciones de noviembre, obligándolos a pelear entre sí por un número cada vez menor de distritos seguros, al tiempo que el nuevo mapa ha reducido las oportunidades de representación de las minorías. Según Andra Gillespie, experta en política afroestadounidense y participación electoral, la disputa es una consecuencia directa de la redistribución. “Los republicanos están aprovechando la falta de supervisión para redibujar los distritos a su conveniencia. Si eso significa combinar un distrito demócrata de mayoría negra con un distrito demócrata de mayoría blanca para que todos los demócratas tengan que competir entre sí por un mismo escaño, lo harán”. En abril, la Corte Suprema de Estados Unidos echó por tierra una parte esencial de la Ley del Derecho al Voto (Voting Rights Act) de 1965, una piedra angular del sistema electoral estadounidense que prohíbe la discriminación racial en las elecciones. DeSantis había estado esperando por ese fallo para avanzar su nuevo mapa, diseñado para otorgar cuatro escaños más a su partido y que la semana pasada la Corte Suprema de Florida permitió que se utilice en las próximas elecciones. Las elecciones primarias en Florida están pautadas para el 18 de agosto. Florida conserva un solo distrito congresional de mayoría negra, el Distrito 24, representado por Frederica Wilson en Miami-Dade y Broward. Pero el Distrito 20, que ocupa partes del noroeste del condado de Broward y del sur de Palm Beach y ha estado representado desde su creación por legisladores negros, sigue siendo un distrito de acceso afroamericano (Black access district), uno de los pocos donde los votantes negros mantienen suficiente peso electoral para elegir a candidatos de su preferencia. Ambos son considerados los distritos demócratas más sólidos del Estado. La tensión se hizo sentir el miércoles en un foro organizado por líderes demócratas afroamericanos en Broward, donde los contendientes compartieron el escenario, incluyendo a Wasserman Schultz, a quien acusaron de intrusión política, ante una audiencia de unas 150 personas, en su mayoría votantes negros. La congresista defendió su candidatura durante las casi dos horas que duró el evento, apelando a su experiencia en Washington y a los recursos federales que ha conseguido para su distrito a lo largo de su carrera. Cherfilus-McCormick, quien se ha vuelto a postular después de renunciar en abril tras acusaciones de desvíos de fondos federales —que ha negado— dijo en el debate en referencia a Wasserman Schultz que era necesario “hablar de lo que está mal en este momento: que alguien venga a nuestro distrito en busca de una oportunidad política más favorable”. Otro candidato, Elijah Manley, un maestro y activista de Fort Lauderdale, dijo que la comunidad no está dispuesta a retroceder “a una época en la que no había personas negras en el Congreso”, y que mientras los republicanos hacían “todo lo posible por silenciar las voces negras”, no esperaba que alguien de su propio partido hiciera lo mismo. En un comunicado enviado a EL PAÍS, Wasserman Schultz dijo que ha dedicado toda su vida “a luchar por el condado Broward”, y que quiere “seguir trabajando para que la vida sea más asequible para las familias del Distrito Congresional 20, que están al límite debido a la agenda MAGA de Trump”. “A lo largo de los años, he conseguido miles de millones de dólares en fondos para parques, agua potable, transporte público y muchos otros proyectos en Broward, además de los empleos que esos recursos generan. Por eso me postulo: para seguir llevando recursos a los residentes de Broward que me conocen, confían en mí y quieren que continúe esta lucha crucial por nuestras familias frente a la costosa y corrupta agenda de Trump”, señaló. El debate ha llegado al liderazgo del Partido Demócrata. Nikki Fried, presidenta del Partido en Florida, dijo que estaba “decepcionada” por “la negativa de la congresista a entablar un diálogo significativo sobre su decisión, especialmente después de que nuestro ecosistema demócrata trabajara de forma tan coordinada para frenar la redistribución electoral impulsada por los republicanos”. El líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, evitó respaldar la candidatura de Wasserman Schultz, pese a que ha dicho que apoya a todos los congresistas demócratas en funciones. En un comunicado emitido a finales del mes pasado, el Caucus Demócrata Negro de Florida señaló que durante generaciones, los afroamericanos han luchado por el derecho al voto para que “se traduzca en una representación significativa”. El Distrito 20 “fue concebido para corregir décadas de exclusión racial y garantizar que las comunidades negras tengan la oportunidad de elegir líderes que reflejen verdaderamente sus experiencias y necesidades”, señaló la organización. El senador estatal de Miami Shevrin Jones, quien es afroamericano y aliado de Wasserman Schultz, ha dicho que no respaldará su candidatura. “Esto no se trata de Debbie [Wasserman Schultz], porque ha demostrado que puede liderar. Mi lucha es por la representación afroamericana, y mi objetivo es ampliarla, no reducirla”, señaló. Según Gillespie, la controversia no gira únicamente en torno a la raza de la candidata, ya que otros legisladores blancos han representado de manera efectiva distritos de mayoría negra, sino al impacto más amplio sobre la representación. “Lo que está en juego es que habrá menos afroamericanos en el Congreso en relación con el peso que tienen dentro de la población de Estados Unidos”. “Existe una pérdida cuando el Congreso no refleja la composición del país. Los representantes afroamericanos representan a sus distritos de maneras distintas que benefician a los votantes negros. Por ejemplo, aunque los demócratas en general suelen adoptar posturas más progresistas en materia de derechos civiles que los republicanos, y por ello sería preferible tener a cualquier demócrata ocupando un escaño en el Congreso antes que a un republicano si hablamos de esos temas, siguen existiendo diferencias entre los demócratas negros y los demócratas blancos. Es una cuestión que quedó establecida hace mucho tiempo al analizar cómo votan los legisladores”, explicó. Por otro lado, “los votantes afroamericanos que son representados por legisladores afroamericanos tienden a otorgarles índices de aprobación más altos, y la representación negra también incrementa la participación política y la movilización electoral”, concluyó.
La batalla demócrata por un distrito de Florida revela el costo político del nuevo mapa electoral de DeSantis
La decisión de Debbie Wasserman Schultz de competir por el Distrito 20, de mayoría negra, tras la desaparición de su antiguo escaño, ha desatado un debate entre los demócratas sobre la representación racial








