Iñaki Dufour |

Redacción deportes (EFE).- Michael Olise, tan sólo 24 años, nada más 18 partidos como internacional absoluto con Francia, irrumpió en el Mundial con una fantástica asistencia, una de las tantas especialidades de un futbolista único en esa destreza en la actualidad, con una contribución de 108 goles en 2 años, 59 como pasador y 49 como autor.

Mientras los focos apuntaban al goleador, a Kylian Mbappé, nada habría sido posible sin el pase diagonal, al alcance de muy pocos, con el que el extremo derecho del Bayern Múnich, por dentro como media punta en ocasiones con Francia a las órdenes de Didier Deschamps, decantó un encuentro que, hasta ese momento, se sostenía dentro del 0-0.

“En la primera parte nos ha faltado un poco de precisión. En la segunda hemos estado mucho mejor, nos hemos asociado mejor gracias a Michael (Olise) jugando un poco más por dentro. Obviamente, los esquemas pueden cambiar durante el partido”, resaltó Didier Deschamps, su seleccionador, de ese movimiento.

Olise es diferencial. Ya lo avistó el club alemán en el Crystal Palace. El futbolista internacional francés, nacido en Londres, se incorporó al poderoso conjunto bávaro a cambio de unos 52 millones de euros. Hoy su valor de mercado es de 150 millones de euros. Vale mucho más. Su dimensión del presente augura un futuro aún más formidable.