México y Estados Unidos concluyen la segunda y última ronda de negociaciones sobre el TMEC antes del banderazo de salida de la revisión formal del tratado en julio. En Washington, la comitiva mexicana dio seguimiento a los temas más tensos del acuerdo: reglas de origen, seguridad económica, agricultura e industria automotriz. Ambos países acordaron establecer un comité para mejorar la compatibilidad regulatoria del TMEC. “México presentó su punto de vista y sus propuestas, que ahora tendrán que ser analizadas por nuestra contraparte”, informó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en un breve vídeo publicado en sus redes sociales. La revisión trilateral, entre México, Estados Unidos y Canadá, comenzará el próximo 1 de julio en Washington. Ebrard detalló que ese día los tres países celebrarán una reunión virtual para definir el futuro del TMEC. Según las normas fijadas en 2020, si los socios llegan a un consenso sobre su renovación, se podrá extender automáticamente por 16 años, es decir, hasta 2042. En caso contrario, el acuerdo seguirá vigente durante los próximos diez años, pero con revisiones periódicas. “Hay diferentes alternativas previstas, vamos a ver ese día cuál de ellas tomamos entre los tres países”, afirmó el funcionario mexicano. La primera ronda se llevó a cabo a fines del mes pasado en Ciudad de México. Este primer encuentro estuvo marcado por la ausencia de último minuto del representante comercial de EEUU, Jamieson Greer. México y Canadá han defendido desde el primer momento la integración comercial de Norteamérica a través del TMEC. Sin embargo, el presidente de EE UU, Donald Trump, mantiene una postura crítica sobre el acuerdo y en reiteradas ocasiones ha amenazado con salirse del tratado comercial si considera que contraviene los intereses económicos de su país. Este miércoles, horas antes de la reunión entre la comitiva mexicana y Greer, en Washington, Trump aseguró que EE UU estaría mejor sin el tratado. “Preferiría no tener el acuerdo, aunque es posible que lo firme”, dijo durante la cumbre del G7 en París.La revisión trilateral formalmente comienza en julio próximo, pero las negociaciones informales entre México y Washington comenzaron en marzo pasado. La postura incierta de Trump, aunada a las presiones geopolíticas, perfila una evaluación del TMEC ríspida y que podrá extenderse durante semanas. De hecho, el Gobierno de México confirmó que el 20 de julio tendrá una tercera ronda de negociaciones con EE UU en Ciudad de México, una nueva fase donde se discutirán, al detalle, los contenidos del tratado.Durante su primer mandato, en 2020, Trump avaló la renovación del acuerdo comercial con México y Canadá y así nació el TMEC. A seis años de distancia, la integración comercial de Norteamérica está una vez más en el punto de mira debido a los aranceles impuestos por la Casa Blanca. En esta línea, Estados Unidos ahora aboga por endurecer las puertas de acceso a sus socios en sectores clave como el automotriz, el del acero y el de los textiles. Uno de los puntos de mayor debate entre los tres países recae en la industria automotriz, una de las joyas exportadoras de México. Washington busca elevar el contenido estadounidense de los vehículos manufacturados y comercializados en la región.En medio de la escalada arancelaria de Washington, México y Canadá han defendido la permanencia del acuerdo y la integración de Norteamérica como la mejor vía para asegurar la competitividad de la región. Para el país latinoamericano, el TMEC se ha convertido en un freno a los aranceles de Trump. Aunque están vigentes las tarifas sectoriales sobre autos, acero y aluminio, los envíos mexicanos que cumplen con los requisitos del tratado libran este “muro arancelario”.Esta concesión se vislumbra en las cifras, pese a la guerra arancelaria de Trump, México se ha mantenido como su principal socio comercial. De enero a abril, las exportaciones mexicanas al mercado estadounidense rebasaron los 188.700 millones de dólares, un alza del 9% respecto al mismo periodo de 2025. De acuerdo con las cifras del Gobierno de Sheinbaum, más del 80% de los envíos entran a EE UU sin pagar aranceles. Así, la segunda economía de América Latina llegará a las puertas de la negociación trilateral del TMEC con cifras récord bajo el brazo.