Guayaquil (EFE).- Un total de 13.000 militares empezaron a desplegarse desde este jueves en cuatro de las provincias más violentas de Ecuador para reforzar las operaciones contra el crimen organizado, después de que el presidente Daniel Noboa decretara el miércoles un nuevo estado de excepción en casi la mitad del país.

Los soldados saldrán de territorios con menor índice de criminalidad para instalarse en las provincias costeras de Guayas, cuya capital es Guayaquil; Manabí y El Oro, fronteriza con Perú; y en la tropical Los Ríos, que registran altos niveles de violencia y son clave en las rutas que utilizan los grupos criminales para enviar droga hacia Europa y Norteamérica.

Los militares se trasladarán a los sectores más conflictivos de estas provincias para intensificar los patrullajes terrestres y marítimos, fortalecer los controles de armas, municiones y explosivos y apoyar las operaciones contra los grupos armados.

Integrantes del Ejército de Ecuador se despliegan este jueves, en Guayaquil (Ecuador). EFE/ Jonathan Miranda

«El objetivo es disminuir principalmente las muertes violentas y tener el control de las ciudades que están catalogadas como más violentas», señaló el general Mauro Bedoya, jefe del Comando de Operaciones Aéreas y Espaciales de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), durante la llegada de unos 210 soldados a la base aérea de Guayaquil.