Entre el 7 de mayo y el 27 de septiembre de 2026, la ciudad de Leipzig alberga The Soul of Objects (El alma de los objetos), una exposición dedicada a las artes aplicadas de América Latina. La muestra reúne trabajos de diseñadores y artesanos de distintos países –entre ellos Perú, Brasil, Colombia, Paraguay, la Argentina– presentando un conjunto que incluye textiles, objetos funcionales, estructuras de gran escala, joyería e instalaciones. El recorrido no sigue un orden cronológico ni geográfico, las obras se agrupan a partir de afinidades conceptuales. En ese marco, piezas de contextos y tradiciones muy distintos aparecen reunidas bajo una misma serie de nociones interpretativas. Los objetos expuestos, de distintos tamaños y materiales, llegaron a Leipzig gracias a una logística compleja que articuló el esfuerzo colectivo de los expositores con la perseverancia de la curadora y periodista argentina Luján Cambariere, responsable de la idea, concepción y realización de esta muestra emplazada en un sitio emblemático de las artes aplicadas europeas: el Museo Grassi, un complejo museístico, construido durante la República de Weimar en una ciudad con larga tradición artesanal, ferial e industrial.El museo toma su nombre de Franz Dominic Grassi (1801–1880), comerciante local de origen italiano que legó una fortuna destinada a proyectos arquitectónicos, parques y monumentos. Mediante esa donación, entre 1892 y 1895, se construyó el edificio que por un cuarto de siglo cobijó al Museo de Etnología y al de Artes Aplicadas. En la década de 1920 ambas instituciones se trasladaron al conjunto actual que combinaba un lenguaje funcionalista con elementos del art déco y una gran escalinata concebida en 1926 según los principios de la Bauhaus. Dañado durante la Segunda Guerra, hoy el museo es un polo cultural vinculado al diseño, la cultura material y a las relaciones entre forma, función, industria, técnica y estética. En la actualidad, los talleres vinculados al Grassi, entorno crucial de esta exposición, sostienen prácticas donde el oficio se articula con la experimentación y con la historia de los saberes técnicos enraizados con los artesanos y obreros de Leipzig.The Soul of Objects, situada en el corazón de las artes aplicadas, se propone como una intervención explícita, un gesto programático que desplaza los límites de lo que puede ser considerado diseño, reordenando las categorías con las que se clasifican los objetos. El recorrido privilegia una lectura que apuesta por una interpretación centrada en nociones como identidad, comunidad o espiritualidad, insistiendo en que los objetos tendrían “alma”, “aura”, “energía”. O “mana”, un término tomado de la antropología de la Polinesia, aquí desplazado hacia una cualidad atribuida a las cosas latinoamericanas como algo fuera de la dimensión de lo visible. En lugar de entender a los objetos como resultado de procesos –técnicos, históricos o sociales–, se los presenta como portadores de una interioridad. La materialidad, el uso o la función quedan en segundo plano frente a la idea de que los objetos “contienen” un alma; la cultura material se vuelve un campo de resonancias. Como ejemplo, tomemos el paraguas suspendido en el espacio de la muestra: el objeto conserva su estructura reconocible, pero su potencial función queda eclipsada por la densidad de la superficie bordada con animales, plantas, texturas y relieves: el paraguas o sombrilla ya no protege. Narra, se expone.Algo similar ocurre con las estructuras textiles y canastos de gran escala. Blandas, suspendidas o apoyadas en el suelo, ocupan las salas como volúmenes que el visitante rodea o atraviesa. Su presencia construye una experiencia espacial, cercana a las prácticas del arte contemporáneo. En ese contexto, el diseño se desliga de la idea de solución para convertirse en experiencia. Los tapices, por su parte, amplían esta lógica. Algunos desarrollan -según la tradición colonial- escenas complejas en las que se acumulan figuras humanas, animales y objetos descriptas desde las categorías de memoria, raíz y tradición.Esta continuidad abre preguntas: muchas de estas piezas responden a trayectorias históricas complejas que involucran técnicas heredadas de las épocas precolombinas pero también del mundo español, árabe, medieval. Itinerarios que responden a procesos de circulación, apropiación y reformulación, al comercio de materiales y a la mezcla en un solo sustrato de motivos procedentes de la China, Filipinas y Europa. Mezclas que han sido discutidas pero también olvidadas, sepultadas por invenciones del pasado y del presente, capas de historia que se esconden en cada uno de nosotros así como en las cosas que nos rodean.Como ejemplo, citemos los debates sobre la relación entre el arte académico y el arte popular, como el surgido en 1975/6 en el Perú a raíz del otorgamiento del Premio Nacional de Cultura en el área de arte a Joaquín López Antay (1897-1981), un artesano creador de lo que hoy se conoce como “retablo ayacuchano”. Esta consagración cuestionó las jerarquías entre arte y artesanía revelando asimismo el papel de los mediadores e instituciones culturales en la consolidación y emergencia de determinadas formas cuya historia concreta luego tiende a naturalizarse o esencializarse. Objetos como el retablo nos recuerdan que la noción de tradición implica procesos de selección, circulación y legitimación que en nuestro continente -como en el europeo- van de la mano con la promoción de las llamadas artes e industrias populares y de su valor artístico, pedagógico y turístico. Porque muchas de estas producciones han sido moldeadas por programas estatales, mercados y contextos de exhibición. La idea de una continuidad ininterrumpida con un pasado ancestral convive con historias de transformación y de invención de tradiciones en función de la supervivencia en un mundo donde los objetos artesanales utilitarios perdieron sentido y vigencia frente a la imposición del plástico. En ese marco, The Soul of Objects puede leerse como una forma de enfatizar la dimensión sensible, la capacidad de evocación de los objetos y como una manera de advertirnos que todos tienen una historia ligada a los itinerarios biográficos de sus hacedores.Para finalizar, dialoga con otras escenas del diseño latinoamericano y otras exposiciones como ¡Aquí estamos! Mujeres en el diseño, presentada en 2025 en la Fundación Proa de Buenos Aires, donde el énfasis recayó en las condiciones de producción, las trayectorias profesionales, los vínculos con la industria, las relaciones con los oficios y las estrategias tomadas frente a una economía cambiante. Allí donde una propone atender a dimensiones sensibles e intangibles, la otra invita a observar los procesos y las condiciones de producción.Volviendo al Museo Grassi –o saliendo de él–, el recorrido nos confronta con la coexistencia de estas visiones en un mismo espacio: basta aprovechar la visita para darle un vistazo a las salas permanentes, para ver que allí los materiales, las técnicas, el uso y la historia del diseño reaparecen como una red de relaciones y condiciones materiales. En ese trayecto, sobresalen las piezas de la ceramista y escultora alemana Beate Kuhn (1927-2015) donde el modelado de la arcilla está marcado por sus dedos pero también por los encargos de la fábrica de porcelana Rosenthal, por la pintura y la escultura contemporáneas y por las formas asimétricas de la cerámica arqueológica del Perú. La obra de Kuhn es un campo de exploración donde la base artesanal, la materia y la forma se articulan de manera abierta. Mientras El alma de los objetos apunta a las dimensiones sensibles o invisibles, Kuhn obliga a detenerse en la materialidad del hacer así como en la coexistencia de registros que constituyen nuestro mundo.Tal vez en esa convivencia se encuentre una de las claves para entender la muestra no como una oposición entre enfoques, sino como la posibilidad de aceptar las distintas formas de relación con los objetos, entre aquello que se les atribuye y lo que puede observarse en su producción. En esa distancia, el recorrido adquiere espesor, dejando ver que, frente a ciertas atribuciones, a veces basta con mirar cómo y cuándo fueron hechos, quién los hizo, para quién, quién los consume y, en algún momento, los modifica o los descarta.