Fotografía de archivo del 16 de julio de 2024 de una mujer que vende productos en un mercado popular, en Maracaibo (Venezuela)
EFE/ Henry Chirinos
El costo de alimentar a una familia de cinco personas en Venezuela alcanzó en mayo los 772,74 dólares, un 5,7% más que en abril, según el informe mensual del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) difundido este miércoles. El dato agudiza una tendencia sostenida: la canasta acumula incrementos ininterrumpidos desde febrero y ha subido más de 127 dólares en cuatro meses.La cifra de mayo implica que una familia necesitó 42,15 dólares adicionales respecto a abril, cuando el costo se situó en 730,59 dólares. A ese monto se suma un gasto mínimo de 12,31 dólares en agua potable embotellada o de camión cisterna, dado que el recurso distribuido por tuberías no cumple los parámetros básicos de potabilidad según organismos técnicos y organizaciones no gubernamentales. El gasto total para cubrir alimentación e hidratación básica supera los 785 dólares mensuales.PUBLICIDADLa distancia entre esos números y los ingresos reales es de proporciones históricas. El salario mínimo legal permanece congelado desde marzo de 2022 en 130 bolívares, equivalentes hoy a 21 centavos de dólar, y cubre apenas el 0,03% del valor de la canasta. Para completar el grueso del ingreso, el régimen recurre a una política de bonificaciones que no genera derechos laborales: un bono de alimentación de 40 dólares y el denominado “bono contra la guerra económica”, recientemente elevado a 200 dólares, ambos pagados en bolívares al tipo de cambio oficial.El resultado es un ingreso mínimo integral de 240 dólares, anunciado el 30 de abril por la presidenta encargada Delcy Rodríguez como “el incremento más importante de los últimos años”. El ajuste representó un alza de 26% sobre los 190 dólares previos, pero según el Cendas ese monto cubre apenas el 31% de la canasta de mayo, sin incluir agua, transporte ni medicamentos. Los principales gremios rechazaron el anuncio porque el aumento se canalizó íntegramente a través de bonos, perpetuando la “desalarización” que erosiona prestaciones, jubilaciones y liquidaciones.PUBLICIDADFOTO DE ARCHIVO- Un vendedor utiliza un dispositivo de punto de venta (POS) en un puesto en un mercado municipal en Caracas, Venezuela, el 10 de febrero de 2023








