SOUTHAMPTON, Nueva York, EE.UU. (AP) — El último día de práctica para el Abierto de Estados Unidos dejó una imagen de lo más inusual el miércoles por la mañana en Shinnecock Hills: las nueve banderas de la USGA en lo alto de la tribuna detrás del green del hoyo 18, y la gran bandera estadounidense sobre la casa club centenaria, colgaban sin fuerza.Solo que no por mucho tiempo. El viento en Shinnecock Hills es tan inevitable como el tráfico a lo largo de la autopista Montauk por el infame “desfile de intercambio”.Y eso es lo que tiene a todos nerviosos —no solo a los jugadores, sino también a los funcionarios de la USGA a cargo del campo— de cara a la 126ta edición del segundo campeonato más antiguo del golf.“Problemático”, fue como John Bodenhamer, director de competiciones de la USGA, describió el exceso de viento. Bodenhamer manifestó: “Este año creo que el viento afectará nuestro campeonato como no lo hace en muchos otros”.

A la preocupación se suman las dos visitas anteriores a Shinnecock Hills, cuando el viento y el calor secaron el campo en un abrir y cerrar de ojos y provocaron que los greens quedaran al borde de lo injugable.

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