El Mundial 2026, organizado por Estados Unidos, México y Canadá, no solo supone un reto deportivo para las 48 selecciones participantes, sino también una exigente prueba física para los futbolistas. Las extensas distancias entre sedes, los cambios de huso horario, las altas temperaturas y la altitud de algunas ciudades obligarán a los jugadores a afrontar condiciones extremas durante el torneo.Un estudio, liderado por Antonio Zoido, profesor del Máster en Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad de la Universidad Europea de Andalucía, analizó los principales desafíos que enfrentarán los deportistas y concluyó que la planificación nutricional será una de las herramientas clave para minimizar el impacto de estos factores sobre el rendimiento.PublicidadDistancias entre sedes y cambios de horarioAl disputarse en tres países diferentes, el Mundial 2026 obligará a varias selecciones a realizar desplazamientos de más de seis horas entre una sede y otra. Aunque muchas veces pasa desapercibido, este desgaste físico puede afectar significativamente el rendimiento de los jugadores.Según el estudio liderado por el profesor Antonio Zoido, los cambios de huso horario pueden alterar la calidad del sueño, la motilidad intestinal, la sensibilidad a la insulina y la capacidad de absorción de nutrientes. A esto se suma el estrés generado por los constantes viajes, un factor que puede influir en la recuperación física entre partidos.Altas temperaturas y riesgo de deshidrataciónOtro de los grandes desafíos será el clima. Algunos encuentros podrían disputarse con temperaturas superiores a los 40 grados centígrados, aumentando el riesgo de deshidratación y agotamiento físico.PublicidadPublicidadPara contrarrestar estos efectos, la FIFA mantiene las pausas de hidratación en ambos tiempos de los partidos. Los especialistas advierten que la pérdida acelerada de líquidos puede afectar el rendimiento, por lo que los nutricionistas de cada selección deberán diseñar estrategias específicas de recuperación para cada jugador.Tecnología para combatir el calorLas selecciones también han recurrido a la innovación para enfrentar las condiciones climáticas extremas. España, por ejemplo, utilizó durante sus entrenamientos un sistema de refrigeración desarrollado originalmente para la Fórmula 1.El equipo está compuesto por chalecos, chaquetas y cubrebotas especiales. El chaleco incorpora un gel congelado que se descongela gradualmente sobre el torso del futbolista, mientras que la chaqueta ayuda a prolongar el efecto de enfriamiento. Los cubrebotas, por su parte, están diseñados para reducir la temperatura de los pies después de la actividad física.La nutrición, una herramienta fundamentalLos expertos consideran que la alimentación tendrá un papel determinante durante el torneo. Antonio Zoido sostiene que el reto para los cuerpos técnicos será diseñar protocolos nutricionales flexibles que puedan adaptarse a las necesidades de cada futbolista en tiempo real.Entre las estrategias destaca la denominada crononutrición, una metodología que busca sincronizar la alimentación con los ritmos biológicos del organismo. De esta forma, los nutrientes actúan como reguladores que ayudan a reducir los efectos de los cambios horarios y favorecen una mejor recuperación.Un Mundial que exige al máximo el cuerpo humanoEl estudio concluye que una adecuada planificación alimentaria y de recuperación será esencial para afrontar las exigencias del Mundial 2026. PublicidadMás allá del talento y la preparación táctica, el éxito de las selecciones dependerá también de su capacidad para gestionar el desgaste físico provocado por el calor, la altitud, los viajes y la acumulación de partidos en un torneo que pondrá a prueba los límites del cuerpo humano. (D)