El Hospital Nacional de Niños arrastra un deterioro de infraestructura desde 1997 que ha afectado su funcionamiento, según la dirección interina del HNN. (Foto: Hospital nacional de niños)El Hospital Nacional de Niños enfrenta un proceso de deterioro en su infraestructura que ha afectado su funcionamiento desde 1997, según Marcela Hernández de Mezerville, directora interina del HNN, citada por Diario Extra. Esta situación se evidencia en la acumulación de trece órdenes sanitarias vigentes del Ministerio de Salud, que abarcan problemas estructurales, eléctricos e hidrosanitarios en distintas áreas del centro médico. Tanto la Defensoría de los Habitantes como la dirección hospitalaria han reportado la existencia de fugas de aguas residuales, daños en tuberías y afectaciones en diversos componentes del edificio.Uno de los episodios más críticos tuvo lugar en noviembre del año pasado, cuando una fuga de aguas negras inundó el servicio de nutrición y provocó el cierre de varias áreas clave. Este incidente dejó en evidencia el avanzado desgaste de las tuberías de hierro negro, instaladas en la década de los 50. PUBLICIDADHernández señaló a Diario Extra que “muchas de las tuberías han ido colapsando literal; se han llenado de residuos o han sufrido tal corrosión que, cuando se intentan intervenir, más bien se rompen”. El hecho aceleró la revisión del enfoque de renovación que se venía considerando para el hospital.La Junta Directiva de la CCSS calificó la situación del hospital como de “atención urgente” y “emergencia” en enero, según el mismo medio. El informe de la Defensoría de los Habitantes describió un panorama con fugas de aguas negras y el mal estado general del edificio, mientras el personal sanitario sigue trabajando en condiciones que requieren una intervención definitiva para resguardar la seguridad de pacientes y trabajadores.PUBLICIDADEl deterioro acumulado y los incidentes recientes llevaron a replantear la estrategia de renovación. Inicialmente, la construcción de la Torre de Cuidados Críticos, conocida como Torre de la Esperanza, se consideraba la principal solución para modernizar parte de las instalaciones. Sin embargo, la licitación para esa obra fue declarada “infructuosa” en abril, lo que, según la Defensoría, representó un retraso adicional en la modernización del hospital.El Ministerio de Salud mantiene trece órdenes sanitarias vigentes sobre el Hospital Nacional de Niños por problemas estructurales, eléctricos e hidrosanitarios. (Foto: Hospital nacional de niños)La dirección hospitalaria consideró que el desgaste prolongado y las fallas estructurales hacían inviable limitar la solución a una sola torre. Hernández detalló a Diario Extra que el edificio principal muestra señales de deterioro estructural, eléctrico e hidrosanitario desde 1997 y que las fallas recientes evidencian la necesidad de una respuesta integral. La CCSS concluyó que no era suficiente construir una torre nueva mientras el edificio principal seguía expuesto a un potencial colapso técnico.PUBLICIDADEn consecuencia, la CCSS resolvió integrar la Torre de la Esperanza en un plan general de renovación para todo el hospital, dejando de tratarla como un proyecto aislado. Esto implica un ajuste respecto a los plazos originales, aunque Hernández indicó que se busca una solución más amplia para la atención pediátrica.En la actualidad, no existe una fecha definitiva para la finalización del nuevo proyecto de renovación. La presidencia de la CCSS solicitó que en seis meses se presente una propuesta integral con los planes médico-arquitectónicos para todo el hospital, según lo informado por Hernández a diario extra.Mientras ingenieros y arquitectos trabajan en la elaboración de esa propuesta, el hospital continúa ofreciendo atención en instalaciones que presentan daños materiales y estructurales documentados. Las autoridades han planteado la necesidad de encontrar una solución definitiva para garantizar la seguridad y la continuidad del servicio.PUBLICIDAD
Costa Rica: infraestructura del Hospital Nacional de Niños acumula trece órdenes sanitarias
La dirección interina del centro pediátrico y la Defensoría de los Habitantes reportan filtraciones de aguas residuales, fallas eléctricas e hidrosanitarias y daños estructurales documentados desde 1997, con afectación a servicios clave






