Un estudio publicado en Earth’s Future detectó que las variaciones abruptas entre sequías y lluvias intensas se vuelven más frecuentes (Imagen Ilustrativa Infobae)La crisis climática está impulsando un aumento en la frecuencia de cambios abruptos en el comportamiento de los ríos, según un estudio publicado en la revista científica Earth’s Future y difundido por el periódico británico The Guardian. El equipo de investigación de la Universidad de East Anglia, en Norwich, Inglaterra, señala que estos fenómenos, asociados al incremento de las temperaturas, elevan el riesgo de inundaciones repentinas y dificultan la gestión hídrica tradicional.PUBLICIDADEl informe sostiene que las transiciones rápidas entre periodos de sequía y lluvias intensas pueden superar la capacidad de adaptación de los sistemas de prevención existentes. Estas fluctuaciones, denominadas “latigazos climáticos” (científicamente detallados como hidroclimáticos), modifican los caudales de los ríos de forma impredecible y complican la planificación frente a sequías e inundaciones, de acuerdo con el medio británico.El informe explica que la tierra endurecida absorbe menos agua tras una etapa de calor y falta de lluvia, lo que acelera la escorrentía, favorece la erosión y deteriora la calidad del agua (Infografía Infobae)El equipo encabezado por la doctora Yi He, de la Universidad de East Anglia, examinó 698 cuencas fluviales distribuidas por todo el Reino Unido. Para su análisis, aplicaron proyecciones climáticas y modelos hidrológicos que contemplan dos posibles escenarios de calentamiento global: uno con un aumento de 2 °C y otro con un alza de 4 °C. Los resultados evidencian un patrón definido: el incremento de la temperatura se traduce en una mayor frecuencia de cambios extremos en el caudal de los ríos.PUBLICIDADDe acuerdo con el estudio, los cambios abruptos de periodos húmedos a secos, y viceversa, pueden dejar sin efecto las medidas habituales para prevenir sequías e inundaciones. Cuando lluvias intensas caen sobre suelos previamente resecos y endurecidos, la capacidad de absorción disminuye y el riesgo de inundaciones aumenta. El agua fluye rápidamente por la superficie, provocando inundaciones locales y arrastrando contaminantes, lo que afecta la calidad del agua y favorece la erosión del suelo.Por el contrario, una transición repentina de condiciones húmedas a una etapa seca puede crear una falsa percepción de seguridad. “Las condiciones húmedas previas pueden enmascarar la inminencia de una sequía”, señaló la investigadora en declaraciones a The Guardian. Este escenario complica la anticipación y gestión de los recursos hídricos.PUBLICIDADLa investigación describe transiciones rápidas entre etapas de escasez y precipitaciones intensas que alteran los ríos de forma abrupta, dificultan anticipar sequías e inundaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)El modelo elaborado por el equipo de la universidad constituye una de las evaluaciones más completas hasta la fecha sobre la respuesta de los ríos británicos al calentamiento global. El informe indica que el fenómeno tendrá impacto en todo el Reino Unido, aunque las regiones del sur de Gales, Irlanda del Norte, el norte y el oeste de Inglaterra, así como ciertas zonas del sureste, podrían experimentar los mayores incrementos en episodios de transición de seco a húmedo.En algunas cuencas, el número de episodios de latigazo hidroclimático podría aumentar de aproximadamente cuatro en un periodo de 30 años (en el escenario histórico de 1981-2010) a hasta nueve bajo el escenario más extremo de calentamiento de 4 °C. Estas cifras representan un desafío considerable para las autoridades y comunidades locales.PUBLICIDADEl estudio subraya que la inestabilidad hidroclimática ya está presente en la región. En 2018, por ejemplo, el río Wharfe, cerca de Kettlewell, en Yorkshire Dales, se secó completamente tras una ola de calor. Tales eventos, que antes resultaban ocasionales, podrían volverse habituales si las tendencias actuales continúan, advierte la publicación.El estudio prevé impactos en todo el Reino Unido, aunque señala mayores incrementos en transiciones hacia condiciones lluviosas en Irlanda del Norte, el norte y el oeste de Inglaterra y algunas zonas del sureste (Imagen Ilustrativa Infobae)Para la investigadora, la evidencia muestra que “los enfoques tradicionales podrían quedarse cortos ante la aceleración de estos cambios”. Destacó que la planificación y gestión del agua deben considerar secuencias de fenómenos extremos, en vez de limitarse a responder a un solo tipo de evento.PUBLICIDADEl equipo de la Universidad de East Anglia insiste en la urgencia de adaptar las estrategias regionales de gestión hídrica. Los autores del estudio advierten que los resultados representan una señal de alerta no solo para el Reino Unido, sino también para otras regiones templadas del mundo, donde el incremento de la temperatura podría generar fluctuaciones similares en los ríos.El informe concluye que la modelización realizada en territorio británico sirve como referencia para entender cómo la crisis climática puede alterar los patrones hidroclimáticos a escala global. Los hallazgos plantean la necesidad de revisar la gestión fluvial y la preparación ante emergencias ambientales frente a un escenario de mayor volatilidad.PUBLICIDAD
De sequía a inundación: qué son los “latigazos climáticos” y por qué podrían ser cada vez más frecuentes
El análisis, publicado en la revista Earth's Future, ofrece una de las evaluaciones más completas sobre la respuesta de los ríos al calentamiento global y sus implicaciones para la prevención de emergencias ambientales











