Fue a principios de junio cuando el alcalde de Concepción y militante del Partido Cristiano (exsocialcristiano), Héctor Muñoz, conversó directamente con el Presidente José Antonio Kast para plantearle la molestia de su colectividad por la situación en el Ministerio de la Mujer.Según quienes supieron del intercambio, lo hizo durante un encuentro en La Serena. Por esos días, después de una serie de diferencias y ajustes de equipo, el quiebre entre la ministra Judith Marín (socialcristianos) y su subsecretaria Daniela Castro (RN) se había vuelto insostenible. Por lo mismo, tanto en esa tienda como en Renovación Nacional (RN), habían empezado a presionar para que La Moneda interviniera en la cartera. En ese contexto, si bien Muñóz no pidió directamente la salida de la hoy exsubsecretaria, sí reconoció a Kast que en el partido no estaban contentos y cuestionó que en RN estaban entorpeciendo la gestión de Marín para hacerse con el control del ministerio. El episodio -dicen en el oficialismo- refleja la cercanía del Mandatario con el partido liderado por Sara Concha. Por lo mismo, cuando este martes La Tercera dio a conocer que Kast decidió remover a Castro del cargo, la determinación estuvo lejos de sorprender. En su reemplazo, nombró a la exdiputada Marcia Raphael, también militante de RN. Entre los socialcristianos, de hecho, trasmiten que la decisión ya había sido tomada hace días, pero que se prefirió esperar para contener las eventuales críticas de RN, donde ya habían cuestionado públicamente el quiebre dentro de la cartera. Y es que el vínculo de Kast con la colectividad no es desconocido y se arrastra hace varios años, lo que habría pesado en la decisión de respaldar a Marín en el cargo. En concreto, la relación empezó en 2016, cuando parte de los dirigentes socialcristianos se movilizaron para que el hoy Mandatario juntara firmas para su primera candidatura presidencial.Ese vínculo se mantuvo en 2021 cuando el Partido Republicano y el entonces Partido Conservador Cristiano formaron una lista -bajo el nombre de Frente Social Cristiano- para la elección parlamentaria y presidencial.Ese pacto político se volvió a fortalecer para los últimos comicios donde no solo enfrentaron la elección en el Congreso, sino que también la carrera a La Moneda. Ahí, inicialmente, los socialcristianos llevaban a la diputada Francesca Muñóz como candidata.En ese contexto, Kast ha establecido un vínculo cercano particularmente con ella y el alcalde de Concepción, quienes llevan varios años casados y fueron los principales impulsores de la decisión de sumarse a la candidatura de Kast. Según fuentes de la colectividad, el Mandatario incluso estuvo en más de una ocasión a la casa de ambos en Concepción. En la última campaña, por ejemplo, eso se tradujo en que -como un guiño a los socialcristianos- el Mandatario realizara su cierre de campaña de segunda vuelta en Concepción donde saludó -entre otras figuras- al alcalde Muñoz y a Marín.El nombre de ella se empezó a perfilar para Mujer incluso antes de que Kast se impusiera en la segunda vuelta. Mientras avanzaba la campaña, la hoy ministra empezó a asumir cada vez más responsabilidades, llegando a ejercer como vocera en algunos casos y antes de eso, también fue una de las figuras clave en la negociación parlamentaria y en la decisión de respaldar a Kast.En el Partido Republicano recuerdan que Kast confió rápidamente en la ahora titular de Mujer. No solo -dicen- porque fue una de las figuras que “más se la jugó” en la campaña, sino también porque con el tiempo fue demostrando capacidades para eventualmente asumir un ministerio. Por lo demás, según reconocen en el oficialismo, un tema importante en el diseño era que la cartera no quedara en manos de alguien del ala liberal de la derecha, por lo que el nombre de Marín -de una corriente conservadora- calzaba con el perfil, pues era conocida por sus posturas contra el aborto, el matrimonio igualitario y la educación sexual. Esa preocupación también se mantuvo al momento de tomar la decisión de qué hacer con el ministerio. De hecho, Castro era justamente identificada como una figura liberal dentro de RN, lo que también generó tensiones en la cartera.En La Moneda, de todas formas, tranmisten que el factor liberal no pesó, y recalcan que el equipo no funcionaba bien y eso dificultaba el trabajo de la cartera. Y que, en este caso, el Presidente tenía buena evaluación de Marín. Otros en el gobierno, eso sí, recalcan que considerando que ni siquierda se ha cumplido un mes del primer cambio de gabinete, no había espacio para un nuevo ajuste de ministros.