Antes de convertirse en uno de los arqueros más reconocidos del mundo y en una pieza clave de la selección argentina campeona del mundo, Emiliano “Dibu” Martínez era un alumno que llamaba la atención por un detalle imposible de ocultar: su altura. Sentado en el aula de la escuela Sagrada Familia de Mar del Plata, sus piernas sobresalían por debajo del banco y se convertían en una imagen difícil de olvidar para quienes compartieron aquellos años con él.Salón de primaria de la Sagrada Familia de Mar del PlataMARA SOSTI - AFPAsí lo recordó Sonia Reynoso, docente de Matemática y Ciencias Naturales que tuvo al arquero en quinto y sexto grado, durante los ciclos lectivos de 2003 y 2004. En una entrevista con LN+, la maestra repasó anécdotas de la infancia del marplatense y aseguró que, pese a la fama que alcanzó años después, en aquel entonces era “un chico común”. “Era el más alto de la fila”, recordó Reynoso al observar una fotografía escolar de la época. Según contó, en las aulas todavía se utilizaban pupitres individuales y la estampa de Martínez era inconfundible: se recostaba hacia atrás y sus largas piernas llegaban hasta el espacio del compañero que tenía adelante.Sonia Reynoso, maestra del DibuUn alumno aplicado y apasionado por el fútbolLa docente señaló que el actual arquero de la selección ya vivía el fútbol con intensidad. Apenas sonaba el timbre del recreo, salía corriendo hacia el patio para jugar con sus compañeros.Sin embargo, una particularidad llamó la atención durante la charla: en aquellos partidos escolares no ocupaba el arco. “De chico nadie quería atajar”, explicó Reynoso. Según recordó, la pasión por esa posición apareció más adelante, en una historia que también estuvo marcada por la influencia de sus hermanos mayores.Más allá de su fanatismo por la pelota, la maestra destacó que Martínez mantenía un buen desempeño académico. “Se comportaba muy bien. Tenía las picardías de cualquier chico, pero su nivel era bueno y cumplía con todo”, afirmó. También resaltó el acompañamiento permanente de su familia, que seguía de cerca tanto su educación como su crecimiento deportivo. “La familia estaba muy atrás de ellos”, recordó.El Dibu Martínez en The Compass Minerals National Performance Center en Kansas City