El 8 de agosto del 2021 Lionel Messi se despidió de Barcelona y del Barcelona entre lágrimas. Hoy, cinco años después, sigue acaparando titulares de los medios de comunicación de todo el mundo, pasmados ante sus tres goles contra Argelia en el debut de Argentina (el primero y el tercero, dos maravillas), así como ante el nuevo récord (atrapa a Klose de un tirón como máximo realizador de la historia de los Mundiales) y cómo no ante su increíble longevidad (38 años)… Es tal la dimensión del personaje que puede ser considerado sin demasiados titubeos el mejor futbolista de la historia y pujar, con opciones de competir y ganar, a la categoría de mejor deportista masculino de todos los tiempos, sentándose en la mesa de mitos como Michael Jordan, Michael Phelps, Usain Bolt o Muhammad Ali.El porqué de aquel adiós se ha explicado del derecho y del revés; quien suscribe este artículo sólo puede aportar que vio con sus ojos la nota que estaba a punto de publicar el departamento de comunicación del FC Barcelona en la que el nuevo contrato estaba cerrado por ambas partes y que asistió a la rueda de prensa de despedida, desgarradora para quienes seguimos desde su adolescencia a Messi (el del escudo tatuado en la pierna izquierda y el de la visita clandestina al Spotify Camp Nou, su casa), en la que se vio incapaz por momentos de articular palabra. Quedó claro entonces que el argentino se iba contra su voluntad, pese a que la maquinaria de palmeros habituales (los mismos que se organizarán en las redes para despotricar contra este artículo) se activó enseguida y llegó a dudar de la veracidad de las lágrimas vertidas. Una indecencia. Cinismo XXL aplicado por quienes no perdonaban una cuando no estaban en el poder.Gesto característico de Messi tras marcar gol; en su debut en el Mundial firmó nada menos que tres ROBERTO SCHMIDT / AFPNo hay argumentos sostenibles que justifiquen aquel error colosal. Los económicos, que fueron los más trillados, tampoco. El malo malísimo de Javier Tebas había autorizado las condiciones de aquel contrato y, visto lo visto (cinco años y, salvo nuevo aviso, el Barça sigue con problemas para poder inscribir jugadores), el pacto acordado con CVC, rechazado a última hora por el presidente Joan Laporta en connivencia con Florentino Pérez, entonces aliado íntimo, no se sabe si hubiera funcionado mejor. Al presidente del Madrid no le salió mal la jugada: contribuyó a echar a Messi del Barça, el jugador que le había amargado la vida durante décadas.Hasta el economista más servil al poder (me viene a la mente uno), reventaría la máquina de la verdad si negara la extraordinaria rentabilidad de Messi como producto, palabra injusta pero necesaria para calibrar al fenómeno argentino como arma de facturación masiva. Una mínima aproximación al impacto financiero del crack en su paso por el PSG y, más aún, por el Inter Miami, arroja unos beneficios multimillonarios, afectando al alza cualquier acuerdo de patrocinio, firma de derecho televisivo o amistoso por jugar. Todo eso, a vuela pluma, porque las ventajas comerciales por el hecho de poseerle son incalculables. Calculen: cinco años de Messi sin la camiseta del Barça y con la camiseta de otros, campeón del mundo, leyenda, bandera del mayor prestigio. Invitado a salir.En cuanto a los argumentos deportivos, entramos en un terreno más opinativo que el de las cifras, pero Messi, con su rendimiento implacable, alimenta la fantasía y reduce las opciones de equivocarse. Mi suposición es que Hansi Flick hubiese sido capaz de encajarle en el sistema (Lewandowski no era un hacha presionando y se hinchó a marcar goles) como pretendía Xavi intentádole refichar sin éxito. Por no hablar de lograr reunir a Messi con Lamine Yamal en el mismo once, una imagen cuya potencia sería imposible de superar por cualquier otra que se les ocurra.Redactor Jefe de Deportes de La Vanguardia. Antes subdirector de Mundo Deportivo. Colaborador habitual en medios como RAC1, Esport3 (TV3) y Catalunya Ràdio. Autor del libro 'Jugada personal'.
Despedir a Messi: probablemente, la peor decisión de la historia del Barça, por Joan Josep Pallàs
El 8 de agosto del 2021 Lionel Messi se despidió de Barcelona y del Barcelona entre lágrimas. Hoy, cinco años después, sigue acaparando titulares de los medios de comunicación de todo el mundo, pasmados ante sus tres goles contra Argelia en el debut de Argentina (el primero y el...












