Explicativo Exclusivo suscriptores Pasaría entre finales de 2026 y comienzos de 2027.Soacha, Ricaurte, Nilo, Guachetá y Tocaima hacen parte de los municipios con mayor recurrencia histórica de incendios forestales en la jurisdicción de la CAR. Foto: CARSUBEDITORA DE BOGOTÁ 17.06.2026 10:27 Actualizado: 17.06.2026 10:27
Aunque faltan varios meses para que se conozca con certeza la intensidad que tendrá el próximo fenómeno de El Niño, las autoridades ambientales ya comenzaron a identificar las zonas que podrían resultar más afectadas por una eventual reducción de las lluvias y el aumento de las temperaturas.La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) reveló un análisis técnico que identifica 20 municipios de Cundinamarca y Boyacá con alta susceptibilidad a incendios forestales y posibles escenarios de desabastecimiento hídrico, un panorama que podría agravarse si se consolida el fenómeno climático que agencias nacionales e internacionales prevén para finales de 2026 y comienzos de 2027.La alerta se produce luego de evaluar variables como la recurrencia histórica de incendios, la disponibilidad de agua, la presión sobre las fuentes abastecedoras y las condiciones climáticas registradas en diferentes regiones de la jurisdicción de la CAR.La autoridad pidió a alcaldías y comunidades fortalecer desde ahora las medidas de prevención. Foto:carEntre los municipios que generan mayor preocupación aparecen Soacha, Guachetá, Nilo, Ricaurte, Tocaima, San Juan de Rioseco y Ráquira, territorios que durante los últimos años han registrado una alta frecuencia de incendios forestales y que, además, podrían verse expuestos a mayores dificultades para garantizar el abastecimiento de agua durante periodos prolongados de sequía.A ellos se suman Fúquene, Nocaima, Quebradanegra, Girardot, Bituima, Vianí, Mosquera, Bojacá, Machetá, Manta y Tibirita, en Cundinamarca, así como Chiquinquirá y San Miguel de Sema, en Boyacá.El informe también identifica regiones que podrían experimentar una mayor presión sobre sus ecosistemas y recursos hídricos. Las provincias de Alto Magdalena, Magdalena Centro, Rionegro, Tequendama, Sumapaz, Bajo Magdalena y sectores de Sabana Occidente concentran condiciones que las hacen especialmente vulnerables ante una disminución significativa de las precipitaciones.Según los expertos de la autoridad ambiental, la combinación de altas temperaturas, menor humedad en los suelos y una reducción de las lluvias genera un escenario propicio para la propagación de incendios forestales, especialmente en zonas donde existen coberturas vegetales secas y actividades agropecuarias que incrementan el riesgo de conflagraciones.Pero la preocupación no se limita al fuego. La CAR advierte que uno de los mayores desafíos podría estar relacionado con la disponibilidad de agua para consumo humano y actividades productivas. Muchos de los municipios identificados dependen de pequeñas quebradas, nacimientos de agua y sistemas de abastecimiento rurales que suelen resentirse rápidamente durante las temporadas secas.De acuerdo con el director de la entidad, Alfred Ignacio Ballesteros, la eventual disminución de las precipitaciones podría comprometer el suministro para comunidades rurales, actividades agrícolas y ecosistemas estratégicos que dependen de caudales constantes para su conservación.La disminución de las lluvias podría afectar el abastecimiento de agua. Foto:CARLa experiencia reciente también alimenta las alertas. Durante episodios anteriores de El Niño, varios municipios de la región enfrentaron restricciones en el servicio de agua, disminución de caudales y emergencias asociadas a incendios forestales que demandaron la intervención de organismos de socorro y autoridades ambientales.Por esa razón, la CAR insiste en que las medidas de prevención deben comenzar antes de que se materialicen los efectos del fenómeno. Entre las acciones recomendadas están el fortalecimiento de los planes de gestión del riesgo, el monitoreo permanente de las fuentes hídricas, la protección de áreas estratégicas para la recarga de acuíferos y las campañas para evitar quemas y actividades que puedan desencadenar incendios.La entidad también hizo un llamado a alcaldías, consejos municipales de gestión del riesgo, productores agropecuarios y comunidades para adoptar medidas de ahorro y uso eficiente del agua, así como reforzar los protocolos de respuesta ante posibles emergencias.Aunque aún existe incertidumbre sobre la duración e intensidad del próximo fenómeno de El Niño, los análisis preliminares muestran que las autoridades ambientales ya observan señales que obligan a prepararse. La meta, aseguran, es evitar que una eventual temporada seca se traduzca en emergencias por incendios forestales, pérdidas ambientales o problemas de abastecimiento para miles de habitantes de la región.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.com Lea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













