Publicidad17 de junio, 2026 - 09h00Los satélites detectaron indicios de una erupción volcánica submarina inesperada en el mar de Bismarck, cerca de las islas de Papúa Nueva Guinea, el 8 de mayo de este 2026. Durante las semanas siguientes, columnas de vapor y ceniza se extendieron sobre el mar, y zonas de agua turbia rodearon el lugar de la erupción. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (Nasa) señala que se sabe poco sobre el lecho marino en esta zona o sobre la formación volcánica que actualmente está en erupción. Sin embargo, los expertos creen que esta nueva actividad, que continuaba a mediados de junio, podría estar ocurriendo a lo largo de la dorsal de Titán y tiene el potencial de formar una nueva isla efímera.PublicidadUn fragmento de asteroide se desintegra por completo tras cruzar 14 estados de EE. UU.: la NASA confirma por qué no quedó nada en MisuriA pesar de las incógnitas, según la Nasa, los efectos de la erupción se hicieron innegables para algunas comunidades de las Islas del Almirantazgo de Papúa Nueva Guinea. A principios de junio, grandes cantidades de piedra pómez se desplazaron hacia el noroeste desde el lugar de la erupción y obstruyeron las costas de varias islas. En la imagen, tomada con el sensor OLI (Operational Land Imager) del satélite Landsat 8 el pasado 4 de junio, se aprecian bandas de este material volcánico flotante mientras eran arrastradas por las corrientes superficiales en el mar de Bismarck. PublicidadPublicidadDías después de la publicación de la imagen, varios medios de comunicación informaron de grandes masas de piedra pómez que alcanzaron las zonas costeras. Las comunidades de las islas Lou y Baluan, al sur, figuraban entre las más afectadas. Los medios informaron de que una capa de piedra pómez de varios metros de espesor cubría la costa, impidiendo el acceso al agua. De igual modo, los fragmentos volcánicos obstruyeron la costa y las principales vías fluviales alrededor de la isla Manus, mucho más grande y situada a unos 125 kilómetros (80 millas) al noroeste del volcán y fuera del encuadre.La Nasa explica que estudios de eventos pasados ​​de balsas de piedra pómez han encontrado que el material puede permanecer flotando durante meses o años antes de hundirse fuera del alcance de los satélites. El mapa de la NASA que alerta sobre los nutrientes en los océanosBalsas más grandes pueden formarse con la ayuda de ceniza, que sirve para “soldar” fragmentos de la roca porosa, indicó Jim Garvin, científico jefe del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, señalando que este proceso ocurrió durante la erupción de Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en 2022. “Estas masas pueden acumularse alrededor de las chimeneas volcánicas para proteger los centros de erupción y producir nuevas tierras efímeras en algunos casos”, expuso. Cuando están a la deriva, estas plataformas de piedra pómez pueden actuar como hogares flotantes para organismos marinos, desde microalgas hasta briozoos y percebes, y permitirles dispersarse a grandes distancias .PublicidadUna roca sin arena y un planeta fantasma: el misterioso objeto del desierto que soporta 17 veces más presión que la Fosa de las MarianasSi bien resultan beneficiosas para la vida en algunos aspectos, las balsas de piedra pómez pueden representar una grave amenaza para los seres humanos y otras especies, señaló la Nasa.Algunos de los fragmentos más grandes se acumulan formando crestas al llegar a las costas de las islas. Informes procedentes de Papúa Nueva Guinea ponen de manifiesto las interrupciones en la pesca, el transporte de mercancías y el acceso a servicios esenciales que pueden producirse cuando la piedra pómez se acumula a lo largo de la costa.Las comunidades, según el organismo espacial, también han expresado su preocupación por los efectos de la piedra pómez en los ecosistemas marinos. Los investigadores han observado que la presencia continua de piedra pómez puede bloquear la luz solar e inhibir la fotosíntesis en las praderas marinas y los corales, y que las rocas pueden dañar físicamente las estructuras de los arrecifes. Artemis III: El astronauta que podría no ir al espacioEn una revisión de los efectos ecológicos de la piedra pómez que llegó a la costa de Japón en 2021, los investigadores observaron la muerte de peces filtradores en jaulas de piscicultura por ingerir piedra pómez, advirtiendo que otras especies silvestres podrían resultar perjudicadas al consumir accidentalmente estas rocas.Según Garvin, nuevos estudios que utilizan un conjunto de plataformas de teledetección orbital —incluidos Landsat, instrumentos hiperespectrales y radares de imágenes— están monitoreando la actividad en esta región del mar de Bismarck. Estas observaciones, considera la Nasa, pueden brindar nuevas perspectivas sobre los riesgos, así como oportunidades científicas únicas para una mejor comprensión de las erupciones submarinas. (I)