La estadística arroja resultados maravillosos. Acaba un partido y al instante, la IA nos sumerge en el baile de datos. Del España-Cabo Verde (lo siento, el fiasco trae resaca) salen varios.
Salen los legendarios treinta minutos de Oyarzabal sin tocar un balón, lo nunca visto en una Copa del Mundo desde 1966. Salen las cifras de Gavi, también nulo: cero disparos, cero pases clave, cero regates completados, cero centros buenos y diez pérdidas de balón antes de ser sustituido a los 71 minutos. Salen los disparos de España: 27. Son muchos y su saldo es la nada.
Suya es la tarjeta amarilla más rápida de la historia: le cayó a los tres segundos del pitido inicial; y él se jactabaY sale el balance defensivo de Cabo Verde.
Los caboverdianos apenas alcanzaron el 25% de posesión. Es decir, no tuvieron la pelota casi nunca. Y aun así, aun fajándose casi siempre en defensa, solo cometieron una falta.
¡Una falta en 90 minutos largos de fútbol!











