“Estoy confiado y alegre por jugar esta competición. Espero que las cosas salgan bien, sería muy bueno si llegáramos a la final”, explicó un joven Cristiano Ronaldo antes de hacer su estreno en su primer Mundial en el 2006. Con el dorsal 17 a la espalda, el jugador de Madeira firmó una rabona, un cabezazo al palo y se enfadó consigo mismo por fallar una ocasión clara en el triunfo de Portugal ante Angola (1-0). Ahora, dos décadas después, debutará en el torneo de selecciones en Houston ante otro país africano, fronterizo con territorio angoleño, como RD Congo (19 horas).
Ronaldo, que ya no es el jugador eléctrico y regateador de su irrupción mundialista, vive desde hace años instalado en el área para engrandecer su historia a base de goles. En Arabia ha encontrado desde hace tres años el mejor hábitat para engrosar su estadística. El astro luso jugará su sexto Mundial, una marca que solo ha logrado Leo Messi con su debut en Estados Unidos.
El de Madeira, que debutará con 41 años y 131 días, quiere superar las semifinales del 2006Siempre es Messi. La carrera de Ronaldo no se entiende sin la comparación con el argentino. En los últimos 20 años ambos se han retroalimentado y han cosechado todos los títulos posibles a nivel de clubs, sobre todo con el Real Madrid y el Barça respectivamente, pero el rosarino zanjó el debate entre los dos cracks con el título logrado en Qatar 2022. La semifinal del 2006, con el cuarto lugar final, sigue siendo el mejor registro del actual jugador de Al Nassr en un Mundial. El mejor resultado de Portugal es el tercer puesto de 1966, con Eusébio como estrella. Pero esta vez el combinado dirigido por Robert Martínez tiene argumentos suficientes, con un gran elenco de jugadores, para soñar con su primera estrella.














