Los líderes del G-7 han conseguido en la cumbre de Évian-les-Bains un nivel de convergencia considerable considerado las grietas internas al grupo de aliado. Esto ha permitido que aprobarán un comunicado común sobre cuestiones geopolíticas en el que los miembros se comprometen a “incrementar la presión sobre la economía de guerra rusa”. En ese contexto, dicen: “reforzaremos nuestras sanciones, incluidas aquellas en los sectores del gas y el petróleo”.Los líderes también se comprometen a aumentar la entrega de capacidades de defensa aérea, nuevos sistemas e interceptores y capacidades de largo alcance. “Estamos también listos para considerar facilitar a Ucrania el beneficio de licencias para aumentar la producción militar”, dice el comunicado. Esto es una petición del presidente Zelenski, que busca de esa manera reforzar su arsenal y superar los cuellos de botellas de entregas que se ha formado de manera especial después del ataque de EEUU a Irán y la consiguiente derivación de recursos a ese escenario de combate.Sobre la cuestión iraní, los líderes han celebrado el acuerdo entre EEUU e Irán, reclamando la reapertura de la navegación en Ormuz sin peajes. Al respecto, sin entrar en una crítica directa a Israel, el G-7 manifiesta su apoyo “a través de un alto el fuego inmediato y robusto, los esfuerzos de las autoridades libanesas para conseguir el desarme de Hezbolá y el monopolio de armas, y de proteger la soberanía y la integridad territorial de Líbano con las adecuadas garantías de seguridad internacional”.Este comunicado conjunto, que en los días previos no estaba nada claro ni siquiera que se aprobara, representa una bajada de tensión en la relación entre los socios, profundamente desgastadas. Las desavenencias son profundas, y este momento de convergencia no puede ser considerado como un cambio de tendencia. Pero sin duda representan un momento de cierta distención útil para los fines europeos, ganan tiempo para avanzar en la culminación de objetivos sin añadir nuevas turbulencias, lo que con la Administración de Trump es un logro.El presidente Trump manifestó el martes en Évian su disposición a reactivar sanciones energéticas contra Rusia que había suspendido debido a la tensión del mercado provocada por su ataque contra Irán. La cuestión es ver si está dispuesto a ir más allá de la mera reactivación, añadiendo nuevas medidas. El Kremlin está en clara dificultad por la eficaz defensa ucrania, y un incremento de la presión, calculan los aliados, podría finalmente convencerlo de que su ofensiva es insostenible y de avenirse a un acuerdo razonable.Este miércoles, en la tercera y última jornada, tienen previsto abordar la cuestión de los desequilibrios económicos con China, que amenazan la viabilidad de la industria occidental, y una reunión con algunos de los principales ejecutivos del sector de la IA, entre ellos Sam Altman y Darío Amodei.
El G-7 acuerda reforzar las sanciones a Rusia en los sectores del gas y el petróleo
Los líderes del grupo consiguen cerrar filas pese a las grandes tensiones entre Trump y los aliados tradicionales










