La Universidad de Navarra (UNAV) acaba de protagonizar una de esas operaciones inmobiliarias que se hacen con la máxima discreción, pero que están llamadas a marcar la diferencia en el largo plazo. Se trata de la compra de un complejo de oficinas en la madrileña calle de Juan Ignacio Luca de Tena, justo al lado de su campus capitalino y de su clínica. Esta adquisición se ha realizado a través de la Fundación Universitaria de Navarra (FUNA), entidad que creó esta institución académica hace tres décadas para gestionar su fondo 'endowment'. Con este nombre se conoce a un tipo de vehículos de inversión permanente que se caracterizan por nutrirse de donaciones y legados, con los que financian sus proyectos. Esta figura es muy común entre las instituciones académicas, porque les permite salvaguardar su independencia y, al mismo tiempo, financiar becas y todo tipo de proyectos de investigación, culturales y educativos. Con esa visión de largo plazo que caracteriza al 'endowment' es con la que se ha abordado la compra del campus de oficinas en Madrid. Se trata de la sede de la multinacional 3M, compañía que continuará alquilada en régimen de 'lease-back' (opción de recompra) en uno de los dos inmuebles que se levantan sobre la gran parcela que acaba de adquirir FUNA. Además, en esta misma parcela hay otro edificio, que la empresa norteamericana ocupa en parte, pero donde hay algunas plantas disponibles para alquilar a nuevas empresas. TE PUEDE INTERESAR De hecho, la propia Clínica Universidad de Navarra (CUN) ha instalado de manera temporal en este edificio algunos servicios generales, alquileres que mantendrá mientras se finaliza el proyecto de ampliación de su actual sede, trabajos que está previsto llevar a cabo en la parcela que queda justo al otro lado del edificio de posgrados (ver infografía). En Madrid, la UNAV está focalizada en impartir másteres, sobre todo profesionalizantes, mientras que en los campus de Pamplona y San Sebastián ofrece todos los grados. A pesar de este menor catálogo, en comparación con las otras dos plazas, la capital ha experimentado un rápido crecimiento que ha dejado ya pequeñas las actuales instalaciones. Por eso, la institución académica está trabajando en ampliar también el edificio de posgrados, trabajos que está previsto llevar a cabo en la parcela que ocupa actualmente. La gran duda es qué pasará en unos años, cuando toda la edificabilidad prevista de este terreno esté ya agotada. Desde la universidad insisten en señalar que, aunque el campus de oficinas que acaba de adquirir FUNA está al lado de la universidad y de la CUN, "no existe una relación directa con los planes de crecimiento actuales de las sedes en Madrid. Se trata de proyectos distintos, con distintos fines". El mensaje que se ha trasladado es que se trata de una operación financiera e inmobiliaria, como tantas otras que realiza un fondo de estas características, con el objetivo de generar recursos recurrentes para poder hacer frente a todas las necesidades que tiene la institución. UNAV insiste en que esta operación no guarda relación directa con los planes de ampliación de Madrid, pero le garantiza una reserva de suelo Sin embargo, a ningún observador se le escapa que esta operación garantiza a la universidad del Opus Dei una reserva de suelo perfecta para abordar los retos de futuro de la institución, que ha visto cómo, en menos de una década, tanto la clínica, que abrió sus puertas en 2017, como la sede de posgrados, que lo hizo en 2018, ya se han quedado pequeñas. Los terrenos donde se levantan actualmente la Clínica y la Universidad de Navarra también se adquirieron con visión de largo plazo y con una fórmula que guarda ciertas semejanzas con los acuerdos sellados ahora con 3M en el complejo de oficinas. Entonces, el acuerdo consistió en que la empresa Inversiones Tirema, vinculada a la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, puso el terreno y construyó el edificio de la clínica. A cambio, la Universidad de Navarra se comprometió a ir devolviendo este importe con un contrato de alquiler a largo plazo, de cerca de 20 años. Esta sociedad también es la propietaria de la parcela donde levanta el edificio de posgrados. La Universidad de Navarra (UNAV) acaba de protagonizar una de esas operaciones inmobiliarias que se hacen con la máxima discreción, pero que están llamadas a marcar la diferencia en el largo plazo. Se trata de la compra de un complejo de oficinas en la madrileña calle de Juan Ignacio Luca de Tena, justo al lado de su campus capitalino y de su clínica.