Javier Villanueva |
Redacción deportes (EFE).- La selección de Austria cumplió con el guion, aunque con muchos más apuros de los previstos, y festejó su retorno, veintiocho años después, a la fase final de una Copa del Mundo, tras imponerse este miércoles por 3-1 a Jordania, que puso a los centroeuropeos en más problemas de los que reflejó el marcador final.
Envalentonado, quizá, por el sorprendente empate (0-0) que Cabo Verde logró ante la campeona de Europa, España, el conjunto jordano, otro debutante en una fase final de una Copa del Mundo, salió dispuesto a prolongar la revolución de los modestos.
Algo más sencillo cuando se cuenta con un jugador como Mousa Al-Tamari, que se olvidó de las disputas que ha mantenido con su entrenador sobre dónde situar la línea de presión y se dedicó a lo que mejor sabe: aparecer una y otra vez por todo el frente de ataque.
Pero si la velocidad del extremo del Rennes francés no fue ninguna sorpresa para nadie, más inesperado fue el descaro del joven Odeh Fakhoury, que a los diecisiete minutos estuvo a punto de abrir el marcador con un potente disparo desde la frontal del área que obligó a lucirse al guardameta austriaco Alex Schlager.










