En medio de tantas dudas, Lionel Messi terminó siendo la gran certeza. En sexto debut mundialista, el capitán de la Selección Argentina mostró su vigencia y su condición de futbolista fuera de serie. A su reconocido talento, le añadió máxima eficacia: tres tiros y tres goles para sellar el 3-0 ante Argelia, en un partido donde jugó con la experiencia de sus 200 partidos con la casaca albiceleste, y también con el entusiasmo de un pibe.

Fue el ‘10’ quien marcó el camino cuando su equipo no encontraba la pelota en la mitad de la cancha, en un arranque de encuentro donde el combinado campeón del mundo intentó imponer la tenencia y la asociación, el juego que mejor juega y que más le gusta. No le salió tan bien esta vez, y por eso ‘Leo’ tuvo que bajar muchos metros para aportar la claridad y el toque justo que no llegaba desde los pies de Alexis Mac Allister y mucho menos de Enzo Fernández, quienes compartían el círculo central sin parecer tener muy en claro el reparto de sus roles.

En 19 participaciones mundialistas, Argentina acumula 12 victorias, un empate y seis derrotas en sus partidos de presentación.

La marcada brecha que el equipo dirigido por Lionel Scaloni mostró en el sector clave del campo de juego no sólo se evidenció en el retroceso de su máximo goleador y figura, sino también en los recurrentes adelantamientos de Cristian ‘Cuti’ Romero, que buscaban cubrir las espaldas de los volantes centrales y sobre todo el sector derecho de la defensa, un verdadero talón de Aquiles, donde Gonzalo Montiel dejaba en evidencia su inactividad.