Tras la victoria de Noruega por 4-1 sobre Irak, ya se han disputado 18 partidos de la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá 2026. De esos encuentros, únicamente uno terminó sin goles, lo que ha permitido que el torneo registre, hasta ahora, el mejor arranque goleador de las últimas décadas, aunque todavía lejos de los números históricos que se alcanzaron en las primeras ediciones del certamen.

Hasta el momento, el torneo presenta un promedio de 3.05 goles por partido, una cifra superior a la registrada en Qatar 2022, donde el promedio final fue de 2.69 tantos por encuentro. De mantenerse esta tendencia, la actual edición podría cerrar con uno de los mejores registros goleadores de la era moderna.

Por ahora, el torneo supera los promedios de las cinco Copas del Mundo anteriores. Rusia 2018 concluyó con una media de 2.64 goles por partido, mientras que Brasil 2014 alcanzó 2.67. Más atrás aparecen Sudáfrica 2010 y Alemania 2006, dos de las ediciones menos productivas en ataque, con promedios de 2.27 y 2.30 anotaciones por encuentro, respectivamente.

Los registros más altos de la historia se dieron en los primeros años de la Copa del Mundo. Esto se explica, en parte, porque entonces se disputaban muchos menos partidos y las diferencias entre selecciones eran más marcadas. Con el paso del tiempo, la competencia se volvió más equilibrada y los promedios goleadores comenzaron a disminuir.