Kylian Mbappé Lottin nació el 20 de diciembre de 1998 en Bondy, un suburbio al noreste de París que no aparece en ninguna guía turística, pero que hoy puede reclamar haber producido a uno de los mejores futbolistas del mundo. Su padre, Wilfried, era entrenador de fútbol en la zona. Su madre, Fayza Lamari, fue jugadora profesional de balonmano. El deporte corría por sus venas desde antes de que supiera leer. A los 14 años entró a la academia del AS Mónaco. A los 16 debutó como profesional. A los 19 ganó el Mundial. Esta noche, en el New York New Jersey Stadium, con 27 años y en su tercer torneo mundialista, anotó dos goles ante Senegal para llevar a Francia a una victoria 3-1 en el debut del Grupo I y se convirtió en el máximo goleador de la historia de la selección francesa con 58 goles en 99 partidos.
La carrera de Mbappé tiene la velocidad de sus piernas: todo pasó muy rápido. Debutó con el Mónaco en 2015 y en la temporada 2016-17 ayudó al club a ganar la Ligue 1, la primera del equipo del Principado en 17 años. Ese mismo verano el Paris Saint-Germain pagó 180 millones de euros por él, la segunda transferencia más cara de la historia del fútbol en ese momento, solo por detrás de la de su futuro compañero Neymar. En París ganó seis títulos de Liga, varias copas nacionales y se convirtió en el máximo goleador de la historia del club con 256 goles. Su salida en 2024 como agente libre fue uno de los culebrones más largos del fútbol europeo: años de negociaciones, presiones del club, exclusiones del primer equipo y una guerra mediática que terminó con Mbappé libre y con destino al club que siempre quiso.












