Évian, Francia. Los líderes de las democracias más ricas del mundo hablan esta semana sobre cómo abordar algunos de los mayores problemas del planeta, pero los micrófonos abiertos en la cumbre del G7 revelaron que las conversaciones también incluyeron temas más ligeros. Deportes, cigarrillos, el clima. ¿Y algo sobre Groenlandia?Mientras los líderes mundiales se dirigían a las salas de conferencias en un complejo turístico a orillas de un lago, los micrófonos instalados para sus trascendentales debates sobre guerra y comercio a menudo captaron bromas improvisadas.Lee también Arranca cumbre del G7 en Francia precedida de fuertes disturbiosEl hábito de fumar de la primera ministra italiana Giorgia Meloni fue el centro de un momento captado por un micrófono abierto el martes. Cuando el canciller alemán Friedrich Merz le preguntó si ya se había fumado un cigarrillo esa mañana, Meloni reveló que no fumaba “desde el 1 de mayo”.Su alejamiento del tabaco provocó felicitaciones entusiastas de líderes de Canadá, Reino Unido, Japón y la Unión Europea. Meloni levantó las manos en señal de celebración. Mientras tanto, el primer ministro canadiense Mark Carney tenía una pregunta para ella.“¿Tienes un parche?”, preguntó Carney, agarrándose su propio brazo.[Publicidad]Con el Mundial de Futbol que se juega en Estados Unidos, México y Canadá, el balompié se convirtió de manera natural en un tema recurrente de conversación.Mientras los líderes se reunían para almorzar, el presidente francés Emmanuel Macron y otros opinaron. Alguien gritó “Allez les bleus”, el cántico de apoyo a la selección francesa. Se escucha a otro líder hablar de la reciente victoria en la Liga de Campeones del Paris-Saint Germain.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dirigió la atención hacia el evento de combate en jaula de la UFC que organizó en la Casa Blanca el domingo. El mandatario habló con entusiasmo de Dana White, el director ejecutivo de la UFC.[Publicidad]En otro momento del día, el primer ministro británico Keir Starmer se deshizo en elogios por el sorprendente empate 0-0 de Cabo Verde contra España, país que ya ha sido campeón del mundo. “Bastante notable, debo decir”, comentó.En un momento intrigante, un micrófono captó a Trump hablando con el presidente del Consejo Europeo, António Costa.“¿Entiendes?”, dijo Trump antes de hacer una pausa y mirar fijamente a Costa. “Groenlandia”. No quedó claro el inicio ni el final de la conversación.[Publicidad]Políticos europeos se han indignado por las amenazas de Trump de adquirir Groenlandia, un territorio semiautónomo de Dinamarca.Más tarde, Trump aportó algo de ligereza después de que Macron pareciera haber olvidado su reloj al marcharse del almuerzo de trabajo del grupo. Carney llamó la atención sobre ello al decir: “Ha dejado su reloj aquí. Tenemos su reloj”.“Dámelo si lo dejó, dámelo”, intervino Trump, provocando risas en el grupo.[Publicidad]Macron regaló a cada uno de sus siete homólogos bicicletas personalizadas para promover el Campeonato Mundial de Ciclismo previsto para el próximo año en los Alpes franceses, indicó en redes sociales David Lappartient, presidente de la Unión Ciclista Internacional.Lee también Cumbre del G7: Irán y Ucrania marcarán el debate en Francia; volatilidad en decisiones de Trump añade incertidumbreMerz, quien recientemente se enfrentó verbalmente con Trump por la guerra en Irán, le entregó al republicano una camiseta de la selección alemana de futbol con el nombre de Trump y el número 47. El mandatario la levantó y sonrió para una foto antes de dejarla a un lado.[Publicidad]🇩🇪🇺🇸 El canciller alemán Friedrich Merz regaló al presidente estadounidense Donald Trump una camiseta de la selección alemana con su apellido y el número 47 en la espalda durante la cumbre del G7. El obsequio fue una felicitación tardía por el 80.º cumpleaños del mandatario…— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) June 16, 2026
Lo que no debía escucharse en el G7: Cigarrillos, bromas y una misteriosa referencia a Groenlandia
Las charlas informales entre Donald Trump, Giorgia Meloni, Emmanuel Macron y otros líderes dejaron al descubierto un lado más relajado de la cumbre










